Billy Martin: ¡Qué tiempos!

El béisbol moderno no nos permite muchas cosas.

Ya no podemos ver grandes hazañas de los lanzadores. Imposible olvidar la épica noche en que Fernando Valenzuela les lanzó toda la ruta a los Yanquis para meter a los Dodgers en la Serie Mundial de 1981, que terminarían ganando los angelinos, en gran parte por esa tremenda labor del entonces novato nacido en Etchohuaquila. Ni mucho menos como la de Jack Morris, que trabajó diez actos en el Juego 7 para guiar a los Gemelos de Minnesota a vencer precisamente a los Bravos de Atlanta 1-0 para coronarse en 1991. ¿Recuerdan a Orel Hershiser en la “Serie del Puente” Dodgers-Atléticos de 1988? ¡Qué tiempos!

Pero una de las situaciones que más añoramos los aficionados es la emoción que da esperar la rápida marcación de los umpires porque, de allí, surgían las reclamaciones de los mánagers. La épica de Billy Martin pateando el piso, u otros como Bobby Cox (el que hizo la reciente generación brillante de Atlanta). Bien lo dice Alejandro Acevedo: “Eso ya lo perdimos”.

Ahora todos esperan ver las repeticiones para poder desafiar las jugadas. Eso además, atrasa los partidos. Parece un juego de robots.

Y mucho más hemos perdido, aunque el béisbol nos siga emocionando a raudales por siempre. Gaspar Silveira

 

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