MÉRIDA.— Con gran entusiasmo alumnos, padres de familia y personal del Colegio Montejo participaron la tarde del sábado en el 88 Festival Atlético “Rojos y azules.”
Alrededor de 900 alumnos de prescolar y primaria tomaron parte en las actividades que se llevaron al cabo en el campo deportivo del colegio, situado en la colonia Itzimná.
Durante la jornada hubo torneo de penales, torneo de canastas, carreras atléticas, de vallas, relevos, en las cuales los equipos escarlatas y celestes procuraron llevarse la mayor cantidad de puntos, aunque se recalcó que más que competir lo importante era la convivencia.
“En el Festival Atlético se invita a hacer una semana deportiva para que sea convivencia entre papás e hijos. O sea, compiten los hijos, pero en realidad es una convivencia familiar”, señaló Jorge Lechuga Núñez, presidente de la Sociedad de Padres de Familia, junto con su esposa, Rosa Elena Escalante Rodríguez.
Tras recordar que durante la semana se llevaron al cabo partidos de fútbol, básquetbol, vóleibol femenil y varonil, Lechuga Núñez resaltó que el evento es una forma de generar fraternidad entre los alumnos maristas.
La convivencia, de hecho, fue parte importante, sobre todo porque de manera paralela se llevó al cabo una especie de kermés, en la que hubo venta de comida, snacks, refrescos y postres, y juegos mecánicos para que los niños la pasen bien.
El evento dio inicio a las 3:30 de la tarde con la entrada al campo de los estudiantes, agitando banderas y banderines con los colores alusivos, para luego dar paso a los honores a la bandera.
La bienvenida estuvo a cargo de la maestra Natania Quintal Novelo, directora general del Colegio Montejo, quien destacó que el Festival Atlético es uno de los eventos más esperados del ciclo escolar.
“Este encuentro no es solamente una celebración del deporte, sino también es una oportunidad para reconocernos como familia, para recordar que nuestro colegio es más que salones, canchas y espacios, nuestro colegio es hogar, el lugar donde aprendemos a levantarnos después de caer, donde alguien nos anima cuando lo necesitamos y donde cada logro, grande o pequeño, se celebra con alegría”, expresó.
La directora señaló también que la comunidad marista, es una casa común donde “caminamos juntos aprendiendo no solo a correr más rápido o a saltar más alto, sino acompañar, respetar y compartir la vida marista a través de nuestras acciones y el poder de nuestra voz”.
Resaltó que en cada carrera y en cada juego están presentes los valores que San Marcelino Champagnat soñó para la educación marista: la sencillez, el espíritu de familia, la presencia cercana y el amor al trabajo a tiempo completo y bien hecho.
“Mis queridos niños y niñas, recuerden que el verdadero triunfo no se mide únicamente al ganar, sino la alegría de participar en la solidaridad con sus compañeros y en la confianza en ustedes mismos”, expresó la directora.
Acto seguido, el maestro Javier Torres tuvo a su cargo la toma de protesta, con lo cual arrancaron de lleno las actividades, no sin antes entonar el himno a San Marcelino Champagnat.
Además de la directora general del colegio y los presidentes de la Sociedad de Padres de Familia, estuvieron en la ceremonia el hermano Roberto Aldrete Padilla, animador y miembro del consejo directivo; el hermano Óscar Becerra García, animador comunitario de la comunidad marista de Kanasín; Lorena Guillermo Peón, coordinadora académica de Primaria; Nidia Gamboa Ordúñez, coordinadora académica de Preescolar; Ermilo Echeverría Castellanos, rector de la Universidad Marista de Mérida; Rodrigo Cueva G. Cantón, presidente de la Liga Deportiva Marcelino Champagnat, y el hermano Teodoro Grajeda Vázquez.











































