MÉRIDA.—
La espera mereció la pena y el regreso de la Copa Okazaki fue una fiesta para las artes marciales.
El karate de escuela se dejó ver en todo su esplendor en el Dojo Central ISKF México Sureste con katas de alta precisión, en individuales y en equipos, incluso en familia, y combates llenos de intensidad, en la primera versión de este tradicional evento de shotokan desde 2019. Meses largos de espera para volver, pero sin dejar de prepararse para estar en la mejor manera.
Chicos y grandes, y damas y caballeros, se entregaron al máximo en el tatami del complejo de Montecristo, otra vez con sus gradas llenas, ovaciones a cada rato, y silencio que a ratos sorprendía ante la solemnidad de los exponentes, roto solo por las expresiones de los karatecas.
“Logramos el objetivo de que la Copa regrese con este ímpetu. Se vio intensidad, entrega, pasión. Y muy buena calidad de karate, tanto en katas como en kumite”, relató el director del torneo, Pedro Torre López, parte del destacado equipo de jueces que sancionaron las actividades. Se fue el tiempo volando entre formas y combates, pero nadie protestó. Era lo esperado, y también era lo necesario tras la larga espera de los exponentes.
Llegaron karatecas de Quintana Roo y fueron igual de otros dojos de Mérida para presentar su carta de intenciones. Muchas de las katas fueron de lectura, bien ejecutadas. En mayores, dieron una exhibición soberbia el equipo “Los tres compadres” formado por Héctor Herrera, Alberto Lara y Alfonso Peón Ríos, premiados con el primer lugar. Javier Espinosa Valencia mostró una instructiva forma con “Familia Espinosa”, acompañado por sus hijas Ximena y Mónica Espinosa Negroe, dos niñas que ejecutaron de manera correcta su forma, entre fuertes ovaciones.
Peón Ríos estuvo cerca de completar una jornada perfecta. Su kata individual en mayores recibió medalla de primer lugar, y tuvo dorada en equipos. Llegó a la final de kumite, tras tórrida carrera, con los demás karatecas en una gran entrega, con la mirada de los demás artemarcialistas y el público presente. Manuel Campos Carrillo hizo un recorrido sobresaliente hacia la final, y, en un combate muy intenso, fue Campos Carrillo el que se impuso para ganar la categoría estelar entre los cintas negras.
“Muy contento por ganar por primera vez. Fue una competencia muy cerrada”, destacó el ganador.
Peón Ríos también resaltó el hecho de poder regresar a la competencia, pero igual de que el karate haya vuelto de forma abierta tras los meses de la pandemia. Y comentó que emociona ver a muchos niños y jóvenes que van abriéndose paso. “Eso significa que se está dejando huella. Es lo más importante, más que ganar. Se va aprendiendo y enseñando, hay muchos niños con talento”, dijo, acompañado por su padre, Alfonso Peón Cámara, ayer parte del equipo de jueces en el gran retorno de la Copa Okazaki.— Gaspar Silveira
