La Serie Mundial es el gran escaparate del béisbol. Época de héroes. Igual momento en que nadie quiere cometer un error. Eso será terrible.
¿Villanos? En el béisbol, así les dicen a los que fallan a la hora buena. O chivos expiatorios. Nunca faltan, y el rey de los deportes tiene a muchos de esos.
Repasando los acontecimientos más trágicos del Clásico de Otoño, con el primero que uno se topa es con el error famoso de Billy Buckner en la décima entrada del Juego 6 entre Medias Rojas y Mets, con Boston a un strike de romper su maldición.
Pero un rodado que parecía inocente, no pudo ser atrapado por Buckner, conocido por ser un experimentado y fino primera base. Una garantía defendiendo el primer cojín.
Con el score 5-4 para los Medias Rojas, Mookie Wilson tomó su turno con dos fuera y corredores en primera y tercera. Bob Stanley, el lanzador, puso en 2-2 a Wilson, quien sacó varios batazos de faul antes de que Stanley cometiera un wildpitch que hizo que se empatara el partido. En realidad pareció más pásbol de Rich Gedman. El corredor de primera, Ray Knight, llegó a la segunda base.
Dos pitcheadas después, Wilson sacó el rodado a primera con el que terminaba la entrada. Pero la pelota se fue entre las piernas de Buckner y los Mets ganaron para forzar el séptimo juego en el Shea Stadium, que igual ganarían para alzar el trofeo.
Una pena lo de Buckner. Más, si revisamos el perfil del jugador: 21 años, 2,700 hits, varias visitas al Juego de Estrellas, un título de bateo. Esos números, para la época, pudieron darle un sitio en Cooperstown. Además, hombre íntegro.
Pero… ¿era más villano él, por el error que dio paso a la carrera ganadora? ¿O por qué no pensar en que Stanley fue el malo, si tuvo a Wilson a un strike del triunfo? Stanley permitió la carrera que dio vida a los Mets.
Todos se fueron, y se siguen yendo, sobre Buckner, a pesar de que fueron varios factores los que propiciaron la debacle histórica. Recibió incluso amenazas de muerte, no fue al estadio de Boston, el Fenway Park, por muchos años más. Y cuando murió, más recordaron la afrenta del rodado perdido, que sus cualidades de beisbolista profesional y ser humano.
Buckner falleció en 2019 a los 69 años dejando legado importante. Merecía mucho más que solamente ser recordado cada que llega octubre por ese error del Juego 6.— Gaspar Silveira Malaver
