En un final de película, Lionel Messi saldó toda discusión y le devolvió la gloria al pueblo argentino.

El astro de 35 años condujo a Argentina a su tercer título mundial tras vencer 4-2 al campeón Francia en una definición por penales en el Estadio Lusail, en el cierre memorable para el primer certamen celebrado en Medio Oriente.

En su quinta y última Copa del Mundo (según ha dicho), Messi se sacó la espina pese a que su más probable sucesor, Kylian Mbappé, casi se lo impide con el primer triplete en una final en 56 años para poner el 3-3 en 120 minutos de máxima tensión.

“¡Vamos Argentina). Somos campeones del mundo!”, gritó Messi, autor de dos goles, ante una frenética masa de aficionados justo antes de levantar el dorado trofeo con el que pagó su única deuda con el fútbol.

Ataviado con una túnica qatarí de color negro, Messi besó la Copa del Mundo y la meceó antes de alzarla.

En la tanda de penales, Argentina tuvo producción ideal con las ejecuciones Messi, Paulo Dybala, Leandro Paredes y el último Gonzalo Montiel. El arquero Emiliano Martínez atajó el disparo de Kingsley Coman, mientras que Aurélien Tchouaméni pateó desviado.

Para “Les Bleus” anotaron Mbappé y Kolo Muani.

“Nacimos para sufrir, vamos a sufrir toda la vida, pero esto no me lo voy a olvidar más”, dijo el volante Rodrigo de Paul. “Para ser campeones había que ganarle al último campeón y lo hicimos”.

Saber sufrir fue la premisa de Argentina en el torneo. En la final también.

Fue una paliza táctica de Argentina en el primer tiempo con un Messi estelar, pero el campeón defensor emergió de las tinieblas con el fuego de Mbappé.

En una de las tantas carreras de Ángel Di María, Ousmane Dembelé le cometió una falta infantil en el área que sancionó de inmediato el árbitro polaco Szymon Marciniak.

Messi se paró en el punto de penal, cerró los ojos, respiró hondo y acarició la pelota con la zurda. La pelota, a media altura, entró como en cámara lenta.

Como niños en los potreros del país sudamericano, los argentinos se divirtieron en el patio trasero francés con una sucesión de toques antes del segundo gol.

Nahuel Molina recuperó la pelota en campo propio y descargó en Messi. “La Pulga” jugó de primera para Julián Álvarez, que a su vez se combinó con Mac Allister. Ante la resistencia de Dayot Upamecano, el volante del Brighton inglés tocó al medio del área para Di María.

Con la frialdad de un asesino, el delantero de 34 años definió de zurda.

Francia, la selección europea más dominante del siglo con un título en tres finales, se vio afectada por un virus gripal en la antesala del partido decisivo, que afectó a varios de sus jugadores más importantes como Upamecano, Raphael Varane y Adrien Rabiot.

En terapia intensiva, el técnico francés Didier Deschamps movió el banco, sacó a Dembelé, Antoine Griezmann y Oliver Giroud. El equipo recibió una dosis de energía a la ofensiva con Marcus Thuram, Kolo Muani y Coman.

Del lado argentino se hizo evidente una merma física. Scaloni sacó a Di María por Marcos Acuña, para conformar una línea de cinco que terminó desdibujando al equipo. Y en el desconcierto argentino, Mbappé empezó su función.

A diez del final, batió al arquero Martínez de penal, sancionado por una falta del zaguero Nicolás Otamendi sobre Kolo Muani. Un minuto después, al astro francés selló su doblete para un empate inimaginado.

“Hemos resucitado revirtiendo una situación comprometida” dijo el seleccionador francés Deschamps. “El final es cruel. El sueño no se materializó”.

En el tiempo extra, Lautaro Martínez tiró un bombazo que despejó Lloris, pero como un duende apareció Messi para empujarla.

Pero su equipo no pudo sostener la ventaja. Montiel despejó con el antebrazo en el área un remate de Mbappé que dio pie al penal que el propio delantero ejecutó para completar el hat-trick.

Antes de la tanda de penales, el arquero argentino salvó un disparo a quemarropa de Kolo Muani y luego un Martínez solitario en área francesa cabeceó desviado. Y en los penales llegó la gloria para Argentina.— AP

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