Los cambios bruscos de temperatura pueden tener efectos graves en personas con asma o EPOC, señalan
Los cambios bruscos de temperatura pueden tener efectos graves en personas con asma o EPOC, señalan

Con la temporada de calor se vuelve inevitable el contraste de temperaturas al pasar de la calle a espacios con aire acondicionado, una situación que suele generar preocupación por sus posibles efectos en la salud.

Es común escuchar que estos cambios pueden derivar en enfermedades respiratorias o el llamado “choque térmico”, especialmente al hablar de población infantil o adultos mayores.

El médico Luis Esquivel Oviedo, egresado de la Universidad Autónoma de Yucatán, explica que el principal riesgo radica en los cambios bruscos de temperatura, más que en el uso del aire acondicionado en sí.

Por ello, señala, se recomienda que los espacios climatizados se mantengan alrededor de los 25 grados, con el fin de evitar un contraste marcado con el exterior y reducir afectaciones en quienes ingresan desde el calor.

“El cambio brusco de temperatura puede causar irritación de la nariz, una rinitis, afectación en la garganta, en las cuerdas vocales. He visto gente que, por ejemplo, al entrar al aire acondicionado viniendo de afuera, al día siguiente tiene paralizadas las cuerdas vocales”, dice.

En personas sanas estas molestias suelen ser leves y temporales, refiere, pero en quienes padecen enfermedades respiratorias los efectos pueden agravarse.

“Si eres asmático, te puede desencadenar un cuadro de asma, una crisis de asma. Si tienes EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica), te puede presentar una bronquitis muy fuerte”, señala.

Asimismo, recomienda poner especial atención en menores de 8 años y adultos mayores de 60, al ser más vulnerables ante cambios bruscos de temperatura.

Respecto al “choque térmico”, un término que ha cobrado relevancia ante las altas temperaturas, el médico expone que su aparición en la vida cotidiana es poco probable.

“En la calle sería muy raro, se podría presentar con más probabilidades en lugares donde hay carnes o productos que tienen que estar dentro de un congelador, ahí las temperaturas sí están bajo cero”.

“Me ha tocado ver gente que trabaja, por ejemplo, en un supermercado en el área de carnes, entran en los congeladores a sacar carne sin su equipo de protección y allí sí hay una probabilidad (de ‘choque térmico’)”, dice.

En ese sentido, subraya que este tipo de afectación requiere condiciones muy específicas, por lo que resulta difícil que ocurra durante las actividades diarias habituales.

El especialista recomienda tomar precauciones al pasar de un ambiente caluroso a uno con aire acondicionado. Sugiere permanecer unos minutos en zonas templadas, como pasillos o salas de espera, para permitir que el cuerpo reduzca su temperatura de manera gradual.

Asimismo, indica que al ingresar a espacios climatizados evite inhalar aire frío en forma profunda de inmediato. En su lugar, mantenga una respiración regular, a fin de prevenir afectaciones en el sistema respiratorio.— Pablo César May Pech

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