Decenas de miles de marroquíes dieron la bienvenida a su selección, que rebasó los pronósticos más optimistas y se ubicó en el cuarto lugar del Mundial en Qatar.

Los aficionados llenaron las plazas, avenidas y calles, tanto en Rabat como en los alrededores. Encendieron bengalas, agitaron banderas, bailaron al ritmo de los tambores y ovacionaron el paso del autobús descubierto que transportó ayer al equipo.

Sonrientes, los jugadores y el entrenador Walid Regragui, saludaron a la multitud y le lanzaron besos.

En algunos puntos de la ruta, las multitudes se desbordaron de las aceras, para invadir la autopista de cuatro carriles por la que se desplazaba el autobús frenando su avance hacia el palacio real, donde esperaba el rey Mohamed VI para recibir a los seleccionados y “celebrar su gran logro histórico”.

Los Leones del Atlas se convirtieron en la primera selección africana o árabe en llegar a las semifinales de una Copa del Mundo. Marruecos derrotó a Bélgica, España y Portugal, países europeos otrora colonialistas, antes de caer ante Francia en las semifinales.

“El desempeño de Marruecos en la Copa Mundial de la FIFA de 2022 se recordará en los libros de historia como una de las campañas más emocionantes desde la creación de este torneo”, dijo a The Associated Press Reda Ghazi, un joven de 27 años, quien es dueño de un café. “El sueño de todo marroquí es ganar algo, especialmente porque Marruecos es un país donde la pasión por el fútbol es abrumadora”.

Marruecos finalizó en el cuarto sitio de la competición luego de caer por 2-1 ante Croacia en el duelo por el tercer puesto, el sábado.

“Todavía no me cabe en la cabeza lo que ocurrió en este Mundial”, relató Anour El Berkaoui, estudiante de 23 años. “El equipo ha fijado un estándar tan alto que no estaremos contentos con nada que no sea ganar la próxima Copa Africana”.— AP

 

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