Las Águilas tienen la oportunidad de asegurarse el primer lugar de la Conferencia Nacional y jugar la postemporada en casa si ganan mañana en Dallas.

Esa podría ser la única buena noticia que ha recibido Filadelfia (13-1) en la semana.

El equipo anunció ayer que el estelar quarterback Jalen Hurts, uno de ocho jugadores de las Águilas seleccionados al Pro Bowl, no estará disponible para el crucial encuentro debido a una lesión de hombro. Además, Filadelfia tendrá enfrente a un equipo que lo ha derrotado en tres de los últimos cuatro duelos y que llega como la séptima mejor defensiva de toda la NFL.

Si bien las Águilas ganaron el último duelo ante Dallas (10-4), que no contó entonces con el quarterback Dak Prescott, Filadelfia tuvo en aquel juego de la semana cinco su segunda peor producción en yardas totales (268) y se enfiló a un triunfo por 27-16 solo gracias a las tres intercepciones al pasador Cooper Rush.

Ahora la situación es radicalmente distinta.

Los Vaqueros, que la semana pasada desperdiciaron una ventaja de 17 puntos en la segunda mitad para sufrir su primera derrota en sus últimos cinco partidos, han encontrado una fórmula ofensiva que esté a la par de su potente defensa. Y un lugar en la postemporada.

De la mano de Prescott y un equilibrado ataque terrestre con Tony Pollard (969 yardas y 9 TDs) y Ezekiel Elliott (774 yardas y 10 TDs), Dallas ha sido capaz de promediar 37.1 puntos en sus últimos siete encuentros.

Si a eso se le suma una defensiva que es segunda de la liga en capturas (49), primera en robos de balón (26), tercera en yardas aéreas y octava en conversiones de tercera oportunidad, el resultado es un enemigo formidable.

Lo es todavía más cuando no se tiene la mejor arma.

Gardner Minshew tomará mañana los controles en lugar de Hurts, quien hasta el lunes aparecía como favorito para el premio al Jugador Más Valioso de la campaña en las casas de apuestas. Minshew hará su tercer inicio con Filadelfia y primero desde que cayó 51-26 en la última semana de la temporada anterior, precisamente ante Dallas.

Ahora, el veterano de cuatro temporadas verá acción en un duelo de mucha mayor relevancia y la mejor oportunidad para las Águilas es mantenerse con sus fortalezas. Filadelfia apenas ha perdido 13 balones en toda la campaña, su ofensiva terrestre es la cuarta mejor de la NFL y como equipo es el mejor en porcentaje de efectividad en la zona roja (73.5%).

“Tienes que hacer lo que sea para ganar este partido, y eso es en lo único en que pensamos”, dijo el entrenador en jefe de las Águilas, Nick Sirianni. “Nunca me escucharán decir, ‘Bueno, vamos a pensar en eso en tres semanas’”.

Por el ansiado boleto

La semana pasada, los Gigantes ganaron por primera vez en sus últimos cinco partidos para dar otro paso hacia su primer viaje a la postemporada desde 2016. Eso no es nada en comparación con la resurrección de Minnesota el sábado, cuando borró una diferencia de 33 puntos al medio tiempo para ceñirse la corona de la División Norte de la NFC.

Es justo decir que ambos equipos llegan con la moral por los cielos.

Luego de completar su histórica remontada ante los Potros, los Vikingos aún mantienen pequeñas esperanzas de conseguir el primer lugar de la Conferencia Nacional, pero primero deben corregir aspectos en una defensiva que permite más yardas que ninguna otra dentro de la NFL y que es la penúltima contra el pase.

Esas deficiencias por momentos llegan a ensombrecer, y a entorpecer, a una ofensiva dinámica comandada por el explosivo receptor Justin Jefferson (111 recepciones y 1,623 yardas) y a un Kirk Cousins que ha comandado siete remontadas en el último cuarto esta campaña, líder en la NFL.

Diez de los 11 triunfos de Minnesota esta temporada han sido por un margen de ocho puntos o menos, mientras que 11 de los encuentros de los Gigantes se han definido por esa misma diferencia (8-2-1), por lo que el encuentro de mañana tiene drama garantizado.—AP

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