La participación histórica de la selección mexicana en el Clásico Mundial de Béisbol dejó un buen sabor de boca para todo un país que se detuvo unas horas el lunes por la tarde para seguir la semifinal contra Japón, una de las mejores selecciones en la actualidad.
Era la primera vez en la historia del campeonato internacional que México accedía a esas instancias y el boleto a la final se quedó solamente a 3 outs. Teniendo ventaja la mayor parte del partido, el tricolor titubeó en el final. Queda bien la mítica frase del legendario exyanqui Yogi Berra: “Esto no se acaba hasta que se acaba”.
Giovanny Gallegos, relevista establecido con los Cardenales de San Luis, y que cuenta con 34 salvamentos en las Grandes Ligas desde su debut en 2017, falló a la hora oportuna al no poder sacar un solo out en la parte baja de la novena entrada. El resto es historia. Nada que demeritarle al diestro de Ciudad Obregón, Sonora, que días antes había ponchado al boricua Kike Hernández para que la selección avanzara a las semifinales luego de derrotar a Puerto Rico en la segunda ronda.
¿De héroe a villano? Así es el béisbol.
Las caras de tristeza inundaron en el LoanDepot Park, de Miami, en la que la mayoría de los aficionados eran mexicanos. Pero también el respeto de los nipones a los nuestros fue algo que se debe comentar y destacar porque al final es solo un juego de pelota. Un vídeo que circula en redes sociales muestra como un aficionado japonés consuela a un fanático tricolor mediante el festejo de los asiáticos en el terreno. Es lo bello del deporte, más acciones buenas, menos violencia, siempre.
El lanzador exligamayorista Rodrigo López fue el encargado de armar un plantel con mucha calidad y, estar entre los cuatro mejores del mundo, fue algo que en el pronóstico parecía lejos teniendo a potencias beisboleras como Puerto Rico, República Dominicana o Venezuela que contaron con sus estrellas de MLB. Además de que los recursos económicos fueron muy pocos por parte de la Federación.
“Creo que todos los jugadores todavía no están conscientes de lo que hicieron por México, por los niños y niñas del país”, admitió el mánager Benjamín Gil. “Estas dos semanas van a atraer a muchos jugadores jovencitos tanto en México como mexicanos en el extranjero. Por ese motivo siento que fue una victoria a pesar que no se ganó”.
La selección quedó eliminada en la segunda ronda en las ediciones de 2006 y 2009. No logró superar la primera ronda en las dos últimas ediciones en 2013 y 2017, por lo que se espera que esta hazaña genere un cambio en el béisbol mexicano.
“En México habrá un cambio radical”, advirtió Gil.
AMLO, orgulloso
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, un apasionado fanático y que además en sus tiempos libres práctica béisbol, agradeció en su conferencia matutina la entrega y pasión con el que la selección destacó en este Clásico Mundial.
“Estuvimos tocando el cielo, pero así es el béisbol (…) Nunca habíamos llegado tan lejos en este apasionante deporte. Casi tocamos el cielo. Vendrán otras oportunidades”, mencionó ayer el mandatario.
Tan es la pasión de AMLO por el rey de los deportes que aceleró el proceso de naturalización para que el cubano Randy Arozarena obtenga la nacionalización mexicana y pudiera jugar con la selección. Randy solicitó la ayuda en un vídeo hace unos años pidiendo que la gente compartiera su publicación y llegara al presidente para que pueda representar a México en el Clásico Mundial, un país que al ahora ya naturalizado mexicano le ha dado todo.
Radicado en Mérida, Yucatán desde hace unos años, Arozarena fue el “clutch” para el Tricolor durante todo el torneo con sus populares celebraciones, batazos, atrapadas y siendo la chispa para la novena verde.
“Un talento extraordinario, con una personalidad contagiosa”, reconoció Gil. “Creo que todos estarán de acuerdo de que es alguien fenomenal para el béisbol, fenomenal para Cuba y fenomenal para México”.
Repartiendo autógrafos mientras había cambio de lanzador o usando unas botas mexicanas portando sombrero antes de los juegos, Arozarena se ganó el cariño de mucha gente demostrando como se debe jugar un torneo de tal envergadura.
Randy sostuvo que seguirá representando a México cada vez que sea convocado.
“Espero seguir ayudando, apoyando a la selección en cualquier torneo ahí voy a estar si me invitan”, declaró Arozarena. “Hay que sentirse bien y seguir luchando por mantener al béisbol mexicano en lo alto”.
Premio compartido
Por llegar a las semifinales, la selección mexicana se embolsará 1.5 millones de dólares (30 millones de pesos), siendo esta edición la mayor cantidad que obtendrán durante su participación en el Clásico. Esta cantidad de dinero será dividido en mitad para los peloteros y la otra parte para la Federación.
Por su participación en el torneo recibirán 300 mil dólares, sumado a los 300 mil extra por ser el primer lugar de grupo. Por clasificar a cuartos de final el premio es de 400 mil y la victoria ante Puerto Rico para clasificarse a semifinal será de 500 mil.
Ahora, el objetivo será mayor dentro de tres años para el Clásico Mundial 2026. La selección demostró coraje y que ha crecido teniendo más jugadores cada año en MLB. El reto será el título, eso no hay duda, tienen con qué.— William Trejo González
