Cuando LeBron James entró al vestuario de Los Ángeles tras el cuarto partido, sus compañeros de los Lakers le recibieron con una sinfonía de sonidos de cabra.

Hacían el saludo al GOAT —“denominación al más grande de todos los tiempos”— para celebrar otra fenomenal actuación de un James igual de determinante como antaño, y una sufrida victoria que tiene a los Lakers a un paso de acceder a la segunda ronda.

A sus 38 años, James también logró un récord personal en playoffs de 20 rebotes y añadió siete asistencias y dos tapones, con apenas un balón perdido en su 270o. juego de postemporada, que amplió su propio récord de la NBA. Se convirtió en el primer jugador de los Lakers en sumar 20 puntos y 20 rebotes en un partido de playoffs desde Shaquille O’Neal en 2004.

“Procuro hacer lo mejor posible a la ofensiva, pero más importante en la faceta defensiva”, dijo James. “Esa fue la mentalidad. Pude ejecutar un par de jugadas. Mis compañeros me han contado que logré el 20-20. Es la primera vez que lo logro en mi carrera. Supongo que es algo fabuloso”.— AP

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