La Liga de Campeones de Béisbol, presentada en inglés como Baseball Champions League, nació con un duelo entre dos naciones que llevan este deporte en las venas.
Una pena que, literal, parecía a puerta cerrada.
Los Alazanes de Granma anotaron dos carreras en el cierre del octavo rollo para marcar la diferencia y vencer 3-1 a los RedHawks de Fargo-Moorhead, en primer encuentro del nuevo torneo internacional avalado por la WBSC, ayer en el Parque Kukulcán.
Doscientas personas, por mencionar mucho, habían en el parque de pelota en este compromiso, que arrancó a la 1 de la tarde. Hizo recordar los tiempos recientes de pandemia cuando los eventos deportivos se jugaban a puerta cerrada por órdenes médicas.
El horario, el precio de las entradas, entre otros factores, como la promoción, propiciaron que el Kukulcán se viera desolado.
Los abridores, Erly Casanova, por los cubanos, y Christian Young, protagonizaron un duelo interesante, pero ninguno de los dos tuvo la primera decisión de la copa.
La histórica primera carrera la anotaron los cubanos, en la quinta, en la que Yordany Alarcón remolcó con sencillo a Yordanis Samón.
El primer jonrón de la BCL está en el palmarés de Ray Morales, quien la desforró en la sexta entrada ante Erly Casanova.
Y en la octava tanda, Samón remolcó a Raico Santos con doblete y Guillermo Avilés, con flai de sacrificio, puso en tierra prometida a Samón.
Yanielquis Duardo, en relevo, fue el ganador y Garret Alexander, el derrotado.— Gaspar Silveira Malaver
