Una de las mejores explicaciones que he escuchado sobre una posición clave en el fútbol americano la dio… Sandra Bullock.
Al principio de la película “Un sueño posible”, la actriz cuenta la historia de la lesión que acabó con la carrera de Joe Thiesmann, quarterback de los Pieles Rojas de Washington. El mariscal de campo ya contaba con un anillo de Super Bowl. Llegó dos años consecutivos al gran partido. En el primero su equipo venció a los Delfines de Miami y en el segundo cayó ante los Raiders de Los Ángeles.
Vimos a un John Riggins imparable en el primer partido y a un Marcus Allen espectacular en el segundo.
Volviendo a la película, en México tuvo el insulso título ya mencionado. Pero el nombre original da cuenta de la razón de ser de una de las posiciones más importantes en el fútbol americano: “The Blind Side”. El lado ciego, aquel que no ve el mariscal de campo; no se percata que mientras prepara el brazo para lanzar, un ferrocarril está por arrollarlo. El tackle ofensivo es el hombre del extremo de la línea, cuya misión si bien es proteger al mariscal de campo, como toda la línea, tiene el deber de evitar que lo ataquen por los extremos, especialmente por el lado ciego. Debe impedir que, como a Thiesmann, lo arrolle un ferrocarril.
Y cuando esa locomotora se llama Lawrence Taylor, quien acabó con la carrera de Thiesmann, la posición para proteger al mariscal crece en importancia. (Abrimos aquí un paréntesis que Lawrence Taylor merece. Se trata de un linebacker que jugó con los Gigantes de Nueva York. Edificó una defensiva que llevó al equipo a ganar dos Super Bowl. Entró al Salón de la Fama de forma meteórica. Si a diez personas bien enteradas se les pregunta por el mejor defensivo de la historia, siete u ocho responderán L.T. Cierro paréntesis).
Quiero decir con todo esto que si bien los que se llevan el premio al jugador más valioso suelen ser los mariscales de campo o los corredores, cuyas participaciones son las más vistosas junto con los receptores, lo verdaderamente valioso del juego está en la línea de golpeo. En esos diez centímetros de diferencia entre tirios y troyanos se juega todo. Para que el mariscal de campo haga bien su trabajo, la línea ofensiva debe funcionar en cada oportunidad. Así se logran las jugadas que hacen que los receptores ganen partidos. Y es esa línea la que debe abrir huecos para que los corredores devoren yardas.
Hay un programa de fútbol americano llamado Blitz. Un invento para villamelones que consiste en transmitir únicamente las anotaciones de un juego, y brincar a otro inmediatamente, así durante dos horas o más. Eso equivale a servir el postre sin haber disfrutado el platillo principal. Queremos ver que anoten, pero más que eso, queremos ver cómo llegaron ahí, cuántas jugadas tuvieron qué hacer, cuál fue su selección, cómo manejaron el reloj y, especialmente, como fue la batalla en la trinchera, en la línea de golpeo. Ahí es donde está la carnita.
Dicho esto, invito a que en este Super Bowl no nos dejemos deslumbrar únicamente por los nombres conocidos, los Mahomes, los Purdy, los Kelce y los McCaffrey, que de suyo tienen mucho que dar al espectáculo. También veamos el trabajo de los jugadores de la línea de golpeo. No perdamos de vista, por ejemplo, al 97 de San Francisco, Nick Bosa, y al 95 de Kansas City, Chris Jones. Es un placer ver jugar a estos dos sujetos, cuya función es arrancarle la cabeza al mariscal de campo.
Cuando San Francisco esté a la defensiva, no deje de seguir la pista al 54, Fred Warner, y vea en cuántas jugadas interviene este linebacker que, para quien esto escribe, se codea con los grandes que ha habido en esa posición en la historia, encabezados por el mencionado L.T. y Jack Lambert, el insustituible 58 de la cortina de acero de los setentas. Por Kansas City hay que seguir al 23 a la defensiva, Drue Tranquill, que de tranquilo no tiene nada.
El duelo de hoy se espera de lo más parejo, se ha dicho hasta el cansancio. Las apuestas dan ventaja a San Francisco por apenas tres puntos. Pues bien, yo haré también un pronóstico, pero no para ganador ni puntaje. Mi pronóstico es que en este Super Bowl LVIII, como en el XX y el L, que ganaron los Osos de Chicago y los Broncos de Denver, respectivamente, el Jugador Más Valioso será un defensivo.- OLEGARIO MOGUEL BERNAL
