Yucatán estará de regreso en el firmamento de los cuadriláteros internacionales.

Hoy, en Boston, subirá al encordado Elías “Latin” Espadas; el sábado lo hará Jéssica “Tanquecita” Basulto, en el mítico Luna Park, ambos en peleas que pueden ser trascendentes en sus respectivas carreras.

“Estoy muy contento por volver a pelear, aunque me suspendieron dos combates previos por diversas razones, ahora sí, vamos con todo el jueves en Boston”, destacó “Latin”, quien se medirá a Anthony Hines, en un torneo por equipos. Al peleador nacido en Mérida le toca ahora ir en representación del “Team Los Ángeles”. “Nos tocó ir como visitantes en la serie TLC Combat, está interesante la pelea y vamos con todo”.

“Latin” se quedó dos veces parado. En diciembre se le canceló un combate y en marzo una lesión de su rival suspendió una pelea que tenía para el Madison Square Garden de Nueva York. “Había muchas ilusiones por ir al Madison, un templo del boxeo, pero ni modo. Nunca he dejado de prepararme y ahora que llega esta oportunidad de ir por equipos, pues estamos más que listos”, señaló Espadas, quien, en la charla, preguntó sobre “cómo está Yucatán”.

Se le respondió que con calor bárbaro, y él dijo, coloquialmente a su estilo de hablar: “Maee, lo único bueno es que aquí en Boston hay su fresquecito y del bueno. Pero extrañando nuestra tierra siempre”.

Jéssica, en Luna Park

En el caso de Jéssica Basulto, la peleadora yucateca fue convocada para un combate de mucho fuelle: el sábado subirá al encordado del famoso Luna Park, la gran arena de Buenos Aires, para medirse con la argentina Evelin “La Princesita” Bermúdez para disputar el título mundial minimosca, versiones FIB y OMB.

Jéssica viajó con su padre y manejador Adrián Basulto y su hermano Dídier “Tanquecito”, quien fue destacado peleador amateur. Es la yucateca con mayor presencia en cuadriláteros internacionales.

El año pasado peleó en Belice y dejó grato sabor de boca, y ahora que llega esta oportunidad de disputar una corona mundial en Argentina, se siente más motivada que nunca.

Yucatán, que en los años 70 y 80 tuvo hasta cuatro monarcas universales, no tiene un campeón del mundo desde que Silverio Ortiz, quien ganó el cinturón plata interino de peso superligero, venciendo por decisión en 12 raunds a Armando Robles, el 27 de abril de 2013 en Mérida.

Una década después, el Consejo Mundial de Boxeo le reconoció la hazaña entregándole de forma simbólica un cinturón verde.— Gaspar Silveira Malaver

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