MÉRIDA.- La dolorosa e increíble eliminación de México en la Copa América 2024 dejó mucho de herencia. Es, claro, una historia que viene arrastrándose desde largos calendarios atrás.
Una cadena de circunstancias han llevado a fracaso tras fracaso, o ¿de qué otra forma podría llamársele a lo que vive la Selección en casi todas sus categorías?
De moda, sin embargo, hay algo que genera controversia en el fútbol profesional mexicano: la competencia interna que se da porque ha dejado de haber ascenso y se permite una cantidad bárbara de jugadores extranjeros y nacionalizados.
Un comentario de Arturo Elías Ayub, empresario, aficionado y, diríase, voz autorizada para hablar de esos temas, encendió las redes tan pronto la derrota de México ante Venezuela en East Rutherford.
Todo aumentó cuando el Tri se quedó fuera en la primera ronda al empatar con Ecuador.
“Mientras siga sin haber competencia en el fútbol mexicano (ascenso y descenso), ocho extranjeros en la cancha y torneos donde más de la mitad pasan a la liguilla, el nivel de @miseleccionmx va a seguir cayendo en picada. No es el Jimmy ni los jugadores. Es un sistema que no funciona”, opinó en redes el yerno del poderoso Carlos Slim Helú.
Y evidentemente, no es culpa solo de Jaime Lozano en el cien por ciento, pero se le puede dar parte de la responsabilidad por ser él el jefe de entrenadores del once mexicano. Las estrategias de juego son suyas, pero tal vez (es lo que se dice y se asegura) los jugadores que integran el combinado nacional son ordenados la mayor parte.
¿Cuán pesado es lo que dice Elías Ayub?
El punto clave es que, por los proyectos que vienen llevando, nada cambiará en eso de ascenso y descenso.
Desde semanas atrás se presentaron intenciones para reformar el fútbol mexicano, pero todo fue pálido.
En un proyecto organizativo llamado “Evolución 2030”, una serie de foros y conferencias celebradas en las instalaciones de la FMF, participaron personajes como el comisionado general de la Federación, Juan Carlos Rodríguez; el director deportivo de selecciones mayores varoniles, Duilio Davino; y el director de selecciones menores, Andrés Lillini.
Pero fue mucho ruido y, según los entendidos, pocas nueces: se esperaba que este evento sirviera para dar una actualización sobre el regreso del ascenso y descenso a la Liga MX, y los puntos que se abordaron a mayor profundidad fueron los del regreso de la regla de minutos obligados para menores en Primera División y una nueva hoja de requisitos para la contratación de jugadores extranjeros (publicación de “El Financiero”).
Todo mundo diserta sobre lo que Arturo Elías Ayub expresó: sin ascenso y descenso no habrá competencia, ni crecimiento gradual. El número de jugadores extranjeros es brutal: ocho por equipo, con siete en el terreno de juego, en Primera División. Esa regla lo que propicia es ver cada vez menos mexicanos en los equipos.
En días pasados el Diario publicó referencias surgidas de periodistas de “Récord” en el sentido de que el bloqueo al ascenso que anunciaron para cinco años no se detendrá. La Liga de Expansión seguirá jugando sin que sus equipos puedan aspirar a subir a Liga MX.
Las situaciones del mercado mexicano del fútbol profesional son así: la llegada de un “fondo de inversión” exige que, con aportaciones de los equipos de la división mayor, ninguno de sus agremiados pierda la categoría.
No está, ni remotamente pensado, que pueda reinstalarse el ascenso. El ofrecimiento que hicieron los federativos un lustro atrás no fue cumplido y, hasta ahora, solo pueden subir de categoría los campeones de la Liga de Tercera División Profesional a Liga Premier (Serie A y Serie B). De Premier, que es en realidad Segunda División, nadie sube, nadie baja. Y en su reciente asamblea en Cancún, volvió a modificarse su sistema. La Serie A se jugaba con dos grupos y ahora se jugará en tres sectores, pero con muchas plazas nuevas, y 35 equipos (faltaría uno para completar 12 por grupo). Deportiva Venados juega en esta A, gracias a una plaza obtenida por derecho propio tras coronarse en la Tercera División.
En Liga de Expansión juegan los Venados FC, uno de los equipos que ha pugnado para que se reinstale el ascenso y descenso.
Pero lo que se dice intramuros en la Federación es que la idea de que haya ascenso y descenso no está en la agenda de los dueños.
Otro de los patrones del fútbol mexicano, Emilio Azcárraga Jean, dueño del América y de Televisa, opinó que “uno de los grandes desafíos del fútbol mexicano es poder colocar más jugadores en Europa, es notable el crecimiento que se tiene en esa parte del mundo, el problema es que cada vez son menos los futbolistas que emigran y en los últimos tiempos son más los que regresan que los que se van”.
¿Cómo hacer que haya más jugadores con calidad de exportación si cada vez hay menos oportunidades, y se mantiene bloqueada la valiosa competencia que es el ascenso y descenso?
Otro asunto grande: queda de manifiesto que lo que importa es el factor económico y que los que tienen dinero son los de arriba, los que manejan los destinos y los que dicen sí hay ascenso o no lo hay. El Tri, lamentablemente, será una mina de oro en sus juegos en Estados Unidos, donde, sin importar el nivel de la Selección, ni el rival, mete 70 mil personas fácilmente y las enormes ganancias son en dólares. Eso es lo que cuenta, porque el desastre de adentro, se tapa con dinero.
Basta recordar aquella vez en que los de Expansión brincaron para que puedan reincorporarlos. Entre otros, los Venados FC estuvieron en el grupo de clubes protestaron para que regrese el ascenso. Pero los de la Federación y los dueños de Primera División les dieron una buena jalada de orejas a los de la categoría de plata, dando a entender con claridad que la Liga MX es la que da parte de los fondos que reciben esos equipos y que a todos les beneficia. Sin estadios nivel de Primera, entre otras cosas, están acorralados. No hay de otra: mejor ni hablen.
El reciente fracaso en la Copa América se suma a la lista histórica del triste andar del once mexicano.
Jimmy Lozano y compañía son culpables, claro. Ellos armaron el grupo llevado a Estados Unidos, fue decisión dejar fuera a equis o ye jugadores, y si hay imposiciones, también es culpa de ellos por aceptar.
Pero es un proceso que tiene pies y cabeza desde épocas anteriores. La historia lo tiene documentado. No es solo no llegar al quinto juego en la Copa del Mundo. Ahora no se alcanzó ni el cuarto en una Copa América que volvió a exhibir a todo el fútbol mexicano.
