Antaño, existía una dureza a la hora de escoger peloteros para los equipos de la Liga Mexicana.
Había exigencias. El bateador tenía que ir mínimo sobre .300. No menos.
El pítcher, dos derrotas seguidas como abridor, tres relevos fallidos y vaya bien.
Pero los tiempos son otros. Los peloteros rara vez responden a esos estándares de años pasados. Los importados van de equipo a equipo y muchos de los cada vez menos mexicanos también están en el día a día para moverse de plaza a plaza.
Un repaso, tal vez ocioso, a los rósters de la Liga Mexicana da cuenta que son prácticamente otros en comparación a cómo se presentaron para el inicio de la temporada.
Los Leones acaban de sacudir su plantilla de jugadores. Dejaron ir Williams Ramírez, firmado por los Olmecas de Tabasco, que llegan hoy a Yucatán. Estará el dominicano en el dogaut de enfrente. Ramírez no tuvo los números esperados: 0-1 y 5.21 de efectividad. También se fue de la cueva Aneuris Rosario, que, sin hacer ruido, era de los pocos que mantenían estadísticas a modo de ese estándar ya olvidado (2-1 y 3.92).
Si se observa el palmarés de dos peloteros que llegan se puede caer en reflexiones burdas. Uno es Chester Pimentel, lanzador dominicano que estaba con Monclova y compiló números de 0-3 y 7.48, tolerando 18 carreras limpias en 21 entradas y dos tercios. El caso del otro de recién inclusión en el róster león no tiene mucha diferencia: los Saraperos de Saltillo lo dieron de baja el 28 de junio. Cierto que tiene ocho años de experiencia en Grandes Ligas, pero en 16 salidas con la novena verde esta campaña se fue con 1-2 y 11.51 de carreras limpias.
Estos dos movimientos que involucran a peloteros de poco fuelle es lo que, mirando los rósters, da un indicador que puede ser nocivo para la Liga Mexicana y cualquier otro circuito profesional: reciclar jugadores.
La apertura de los rósters a 20 no nacidos en México (extranjeros, no nacidos en el país y naturalizados) fue determinante para que los equipos amontonen elementos en sus equipos, sin importar si juegan o si rinden lo suficiente. Cada club decide a cuántos tener, de 28 que están permitidos, pero lo que menos hay son jugadores nacidos en suelo mexicano.
Repetidores
Basta ver este dato: los Guerreros de Oaxaca, que eran famosos por tener en sus filas a peloteros nacionales que surgieron su academia, presentan la friolera de 32 elementos que han estado en dos equipos. Solo una novena, por razones de índole fiscal, no ha tenido movimientos en su róster: los Conspiradores de Querétaro. Su róster sigue siendo el mismo y han soportado tempestades grandes, pero ya en algún momento se quedaron cerca de desbancar a los Leones del segundo sitio de la Zona Sur. Hay una gran cantidad de jugadores que, incluso, han pasado por tres organizaciones en una sola temporada. La regla lo permite y, por tanto, se aprovechan todos de eso.
Los Diablos Rojos apenas tienen tres movimientos de este tipo y sorprenden los Tecolotes de los dos Laredos con solo cuatro, ni se diga los Sultanes de Monterrey, que siempre arman y desarman, pero esta vez van tranquilos. En el resto de los clubes, se promedia a diez elementos que han vestido al menos dos uniformes este año.
Y también cabe señalar que una gran cantidad de jugadores llegaron con etiqueta de figuras y han ido de equipo en equipo e incluso ya están fuera de la Liga Mexicana.— Gaspar Silveira
