Es justo y merecido reconocer el trabajo que realizó la directive de los Leones para sortear la difícil temporada 2024 que culminó con la triste eliminación de Los Leones, barridos por unos imponentes Diablos Rojos que tienen todo para ganar el gallardete de la LMB.
El reconocimiento a los hermanos Arellano que en tiempo récord dejaron el “Panucho Park” en condiciones para cubrir la temporada. Abrieron la chequera y realizaron contrataciones de ex-bigleaguers que, con todo y su historial, fueron una decepción en lo deportivo.
Todo falló no sólo en la temporada regular, sino en los playoffs, donde perdieron series consecutivas ante Guerreros de Oaxaca y Diablos con una raquítica ofensiva y un maltrecho bullpen que concluyó ante una pobre entrada de aficionados y una limpia en cuatro juegos.
Las derrotas y los fracasos son oportunidades para cambiar las cosas, y con este panorama gris y adverso, la directiva tiene que hacer lo pertinente para devolverle a la afición la deuda que hoy se tiene con ella.
Fallaron hasta en lo más elemental, que es el mal corrido de bases, imperdonable en un jugador profesional. En fin cerrar la última página de 2024 y pensar que en 2025 se deberá abrir un nuevo libro en el Kukulcán, donde se espera recuperar a esa afición que siempre estará sedienta del sexton campeonato. Que así sea.
