Cuando los Dodgers de Los Ángeles amanecieron el 15 de septiembre en Atlanta, venían de perder los primeros dos partidos de una serie de tres juegos con marcador global de 16-3 en su contra.
Esa semana, Los Ángeles se habían enterado de que el derecho Tyler Glasnow no volvería a lanzar en el 2024, debido a un esguince en el codo derecho. Era la última de una fuerte ola de lesiones que han impactado severamente a los Dodgers durante toda la temporada.
Entonces, el mánager del equipo, Dave Roberts, notó cierto letargo entre sus pupilos de cara a su encuentro de aquel domingo por la noche en el Truist Field de Atlanta. Al capataz no le gustó eso y decidió utilizar una táctica poco común para él: Convocar una reunión entre todos los jugadores.
“Simplemente quería juntar a los muchachos. No soy muy de reuniones. Recibimos la noticia de que Tyler ya no iba a lanzar en el año y percibía la sensación de que los jugadores se tenían algo de pena por sí mismos. Y nosotros no somos así”, comentó Roberts.
De ahí en adelante, los Dodgers tuvieron marca de 11-3 en la temporada regular y sellaron su décimo título del Oeste de la Liga Nacional en los últimos 11 años.
En un equipo veterano como el de Los Ángeles, esa clase de reuniones no es de lo más común.
“El mensaje básicamente era que yo no podía creer más en ellos que ellos en sí mismos. Tienen que creer en sí mismos, ¿verdad? Y yo pensaba que teníamos suficiente talento para hacer eso”, reveló Roberts.
Los Dodgers sueñan con llegar a la Serie Mundial.
