Freddie Freeman, de los Dodgers, celebra tras conectar un jonrón de dos carreras ante los Yanquis durante el primer inning del cuarto juego de la Serie Mundial
Freddie Freeman, de los Dodgers, celebra tras conectar un jonrón de dos carreras ante los Yanquis durante el primer inning del cuarto juego de la Serie Mundial

Aunque la Serie Mundial ha tenido sobre el diamante a figuras de la talla de Shohei Ohtani y Aaron Judge, principales candidatos al Premio Jugador Más Valioso de toda la Temporada de las Grandes Ligas, quien se ha robado los reflectores de manera inesperada es Freddie Freeman.

El bateador fue clave para abrir el camino ganador de los Dodgers en este Clásico de Otoño, con un jonrón que impulsó la victoria en el Juego 1 en extra innings. Sin embargo, su potencial siguió despuntando hasta convertirse en un histórico de las Mayores.

Durante el Juego 4, del pasado martes, disputado en el Yankee Stadium, Freeman impuso un récord de seis partidos consecutivos de Serie Mundial con al menos un jonrón. También se convirtió en el primer pelotero de la historia de las Grandes Ligas con bambinazos en los cuatro primeros partidos de un Clásico de Otoño.

Todo esto, acompañado del notable desempeño de los Dodgers de Los Ángeles en toda la Temporada regular 2024 (líderes de liga con récord de 98-64), hace que Freeman esté a la altura de un MVP de la Serie Mundial.

Pero más allá de ganar el MVP y la misma Serie Mundial, el jugador de 35 años ya es considerado un caso de éxito por otras circunstancias que no tienen que ver precisamente con lanzar o batear una pelota en el diamante.

Freddie Freeman es el menor de tres hermanos con raíces canadienses. Su madre, Rosemary, y su padre, Fredrick, nacieron en el país de la hoja de maple y procrearon a Andrew y Phillip antes de que Freddie naciera en Fountain Valley, California.

De acuerdo con El Economista, desde muy temprana edad sufrió un duro golpe: la muerte de su madre. Freddie tenía 10 años cuando ella falleció de cáncer de piel y eso marcó para siempre su forma de conducirse como ser humano, mucho antes de ser una estrella para los Dodgers.

Su camino en el béisbol empezó a los tres años, acompañando a sus hermanos a sus partidos. Después de la muerte de su madre, hubo otro incidente que marcó la vida de Freddie. Tenía 12 años y, mientras veían la televisión, se percató de que a su padre le costaba respirar. Le detectaron insuficiencia cardíaca congestiva y tuvo que pasar dos semanas en el hospital.

La causa de este padecimiento era que Fredrick había aumentado casi 45 kilos de peso tras absorber la responsabilidad de sus tres hijos y el trabajo como contador público después del fallecimiento de su esposa, de acuerdo con una narración de la revista Dodgers Magazine.

Actualmente Freddie tiene tres hijos con su esposa Chelsea: Fredrick Charles II (en honor a su padre), Brandon John y Maximus Turner. Comparte con ellos algunos ratos de bateo como lo hacía con su progenitor.

Por si todos estos antecedentes no fueran suficientes, Freeman tuvo que enfrentar otra adversidad de salud en su familia esta misma Temporada. Fue en julio cuando su hijo menor, quien tiene tres años, se enfermó de manera intempestiva hasta el grado de no poder caminar.

Al poco tiempo los análisis clínicos revelaron que Maximus padece el síndrome de Guillain-Barré (SGB), una enfermedad autoinmune que ataca al sistema nervioso. El tratamiento se inició y el niño volvió a caminar, pero fue otro golpe a su historia familiar.

A pesar de todo, Freddie Freeman está en un nivel superlativo en la Serie Mundial y ya logró una exitosa carrera en las Mayores con un título de Clásico de Otoño con los Bravos de Atlanta en la campaña 2021, así como un MVP de la Liga Nacional en 2020 y ocho nominaciones al Juego de Estrellas entre 2013 y 2024.

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