MÉRIDA.— El runruneo de las pláticas se rompió de pronto con la música y canto del mariachi con emblemática letra: “La arena estaba de bote en bote, la gente loca de la emoción…”

Se vieron, entonces, muchas caras que, imposible, no podían guardar la sensación de recordar las glorias pasadas.

El boxeo y la lucha libre yucatecos tienen grandes historias para contar y muchas afloraron este sábado 7 de noviembre durante la celebración tradicional del Día del Boxeador y el Luchador.

Nada mejor que las cuenten en primera persona, que los protagonistas, la mayor parte de las veces olvidados, puedan hacer de su memoria la máxima de las ilusiones: “Yo pelee aquella vez…”.

Sí, pelearon y lucharon, poniendo en alto a Yucatán en cualquier cuadrilátero del mundo.

Llenaron arenas una y otra vez, como dice la canción famosa. Allá estaba con su sombrero inseparable Juan Herrera, quien, guerrero, defendió la diadema de los moscas en el Carta Clara peleando con una sola mano por un hombro dislocado ante Santos Benigno Laciar.

Pelea de campeonato mundial y casi gano con una sola mano”, afirma Juan, acompañado de su hermano Daniel, quien igual boxeó y es entrenador ahora en el Estadio “Salvador Alvarado”.

Agasajo el de otra mesa con los ídolos de muchas generaciones del pancracio: Carlos García, El Irlandés, Espartano, Ray Richards, Mr. Leo, Maravilla Solís, Rafa Pavía, Guerrero Maya, Tormenta Negra, con recientes como el referí Xavi Cachondo y Rebelde Punk con Súper Piloto.

“Pelee dos veces por el campeonato mundial… a lo mejor ni me recuerdas”, dijo al reportero un sincero Juan Alfonso Keb Baas, al posar con una foto que, vaya que tenía historia:

Jesús Felipe Santana, Richie Barrera y Pedro Canché, promesas grandes y medallistas nacionales, pero no llegaron a donde todos soñaban; Juan Alfonso y su hermano Luis Enrique, de la famosa dinastía de los “Babe Luis” de Hunucmá, que ya llegó a siete con el joven Guillermo, hijo de Gilberto. y Nestor “Chino” López.

Además, Juan Diego Arjona, “Barretas” Pinzón, y mánagers como Joe Camargo, Román Acosta, Henry Vidal, Chucho Basto; el réferi Fernando López Castañeda.

Aunque se extrañó a grandes figuras como Miguel Canto, Guty Espadas padre e hijo y Freddie “Chato” Castillo, leyendas del pugilismo había en todos los rincones, entre vasos de cerveza y refrescos, tacos de lechón y relleno negro.

Allá estaban Roger Arévalo, que llenó las veces que quiso el Deportivo San Juan, el Polifórum Zamná y todos los lugares donde iba, hasta que, tristemente, ya no quiso.

Javier “Candelita” Várguez, que disputó igual la corona universal dos veces, una ante 50 mil personas en la Plaza México ante un inmortal como Ricardo López, y otra, que casi gana, ante Michael Carbajal.

Una foto obligada: tres campeones, dos nacionales y uno mundial, Juan Herrera con “Cadelita” y José Medina en los flancos. Lujo, sin duda.

Es, cada Día del Boxeador y Luchador, una gran oportunidad de ver a quienes hicieron del show del ring un estilo de vida. Temprano, la Comisión de Boxeo y Lucha Libre de Mérida rindió un homenaje a los que ya se adelantaron con una ofrenda floral en el Cementerio General.

Jorge Martín Pech, presidente, y otros comisionados acudieron, con Iván Herrera Rosiles, del Ayuntamiento de Mérida.