Desde Santiago de Chile, Sebastián Farías, periodista y escritor que busca a Miguel Canto para un trabajo editorial sobre la vida de Martín Vargas, pregunta: “¿Hay algún monumento o alguna arena que lleve el nombre de Miguel Canto en Yucatán?”.
La respuesta del Diario: en una avenida que lleva su nombre desde hace muchos años, a iniciativa de unos aficionados japoneses colocaron un busto. Y en una unidad deportiva recién remozada, colocaron el nombre de “El Maestro” a un gimnasio de boxeo.
“Es increíble que alguien tan grande para el deporte, no de Yucatán, sino de México, no le reconozcan la valía”, dice Farías, cuyo intento como periodista de nutrir su libro sobre Martín Vargas se truncó bruscamente: la leyenda yucateca del boxeo no está en condiciones de hablar, ni con él, ni prácticamente con nadie.
Canto, aquejado de problemas cerebrales, propiciados por los golpes recibidos en su larga trayectoria, convalece en su hogar en Jardines Miraflores. Una silla de ruedas es su compañera, atendido por su esposa, señora Irma Rodríguez, y un enfermero.
“Es importante para nosotros la información sobre Miguel Canto porque le ganó dos veces a Martín Vargas. Qué pena no poder tener sus opiniones”, afirma.
El deportista que ha puesto más en alto el nombre de Yucatán en el mundo vive con escaso apoyo (una pensión suya, una beca de la Fundación Telmex por ser excampeón mundial de boxeo y una de un empresario).
Todo eso sorprende a Sebastián Farías, quien relata que a Martín Vargas le construyeron una estatua en su ciudad natal y existe una fundación de apoyo al deportista con el nombre del que fuera aspirante al trono mundial.
Miguel, celebrando hoy cinco décadas de haberse coronado, perdió en poco tiempo del año pasado a dos hombres fundamentales en su carrera: a Jesús “Cholain” Rivero, quien fue su mánager, maestro de vida y de boxeo. Luego, a su hermano Carlos, quien fue su motor desde los años en que decidió ser boxeador hasta el final de su trayectoria en el ring.
En Facebook, cuadrilaterostudio publicó: “Nombrado como el ‘Peleador del Siglo’ en la categoría de peso mosca por la agencia Associated Press, el legado de Miguel Canto es eterno. Su historia es un testimonio de resiliencia, habilidad y pasión por el deporte. Miguel Canto es más que un boxeador; es un ícono que representa lo mejor del deporte mexicano. Su carrera y legado son un faro de inspiración para las futuras generaciones de pugilistas. ‘El Maestro’ nos enseñó que, sin importar las adversidades, siempre es posible levantarse y seguir luchando”.— Gaspar Silveira Malaver
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