MÉRIDA.— La fiesta la hacen siempre los usuarios, figuras en cierres, realidades y estrellas del glorioso pasado, y no fue la excepción en el Aniversario 86 de la catedral del deporte yucateco.

El Estadio “Salvador Alvarado” celebra todo este sábado 86 años de haber abierto sus puertas y los festejos arrancaron desde antes que se alumbrara el día.

Cientos de personas acudieron al ritual de cada año, que de abrió con el trote que se inicia en la Plaza Grande, en el corazón de Mérida, desde donde varios atletas de diversas épocas corrieron con una antorcha para encender el histórico pesetero en lo alto de las gradas del inmueble inaugurado en el ya lejano 1 de enero de 1939. Lourdes Sansores Mendoza fue la que llevó la antorcha hasta el pebetero.

“Qué emocionante volver a esta que es mi segunda casa, el Salvador Alvarado. Cuántos como yo adoramos al Estadio, aquí hicimos nuestra vida de atletas, yo corrí con la antorcha cuando era niña”, dice Patricia Mendoza Lugo, una de las grandes figuras que ha dado el Atletismo de pista y campo en el inmueble. Hoy viviendo su segunda maternidad, la otrora reina del heptatlón y salto con pértiga dice lo que muchos más señalan: “¡Cuánta historia tiene el Estadio”.

Cuando llegó el fuego nuevo al Estadio para las tradicionales vueltas a la pista, amaneciendo aún, la vida del recinto de la colonia Yucatán se desarrollaba ya a todo lo que da.

El gobernador del Estado Joaquín Díaz dio seis vueltas a la pista acompañado por directivos del deporte, como Armín Lizama Córdova, titular del Idey, y Johansen Macías Medina, custodio del Estadio, y algunos atletas. Hubo quienes dieron 86 vueltas, una por año. Igual hubo vueltas a la alberca “Augusto Salias Ahuja”.

Todo, en un sábado especial, entre ritmos de salsa en la macro activación física, caminantes, juegos de voleibol y baloncesto, así como de frontón. Algunos de los talentos del atletismo daban exhibiciones en la pista azul, y tres ídolos yucatecos del boxeo qué llegaron al trono mundial daban indicaciones para ver a sus pupilos en el ring, niños y niñas.

Se homenajeó a deportistas de la vieja guardia y a jóvenes que van abriéndose paso.

“Emociona ver a tanta gente aquí para festejar a esta que es la casa grande del deporte“, dijo la maestra Grisel Ordaz, administradora del Estadio.

Y, antes de cortar el pastel, los organizadores repartieron igual tortas y tacos de cochinita, en una jornada que, como cada año en el 1 de febrero, es de todo un día de festejos.