Entre hazañas que guarda en su ya larga historia el Parque Kukulcán, quedará por siempre la de Logan Ondrusek de ayer ante los Bravos.
El estadounidense tuvo un arranque de partido para el olvido, pues se vio abajo 2-0 apenas tras dos bateadores (jonrón de Jermaine Palacios). Pero el que alguna vez fuera lanzador de Grandes Ligas levantó la mano para decir presente en la rotación y el Parque Kukulcán lo vio lucirse en las siguientes cuatro entradas, en la victoria 5-2 de los Leones sobre León.
El juego de ayer vivió una de esas situaciones raras en cuanto a asistencia: se supone que se vendió casi todo el boletaje, es estadio nuevo técnicamente, y segunda serie de temporada, pero no habían los 12,345 espectadores que se registraron en el box score oficial. Mucho, ocho mil espectadores. ¿Era fiebre de noche inaugural? Ojalá y no.
Así que pocos vieron el titubeante arranque de Logan y ya un poco más su gema de pitcheo.
Se vivió en la tercera entrada, en la que cubrió el “inning inmaculado”, con tres ponches y nueve pitcheos. Todo ademanes, ni ruido, como Trevor Bauer con los Diablos el año pasado. Quizá porque muchos no se dieron cuenta, ni fue anunciada en el sonido.
Ondrusek ponchó con tres strikes seguidos a Palacios, siguió con Henry Urrutia y cerró con Aderlín Rodríguez, ni más ni menos que 2-3-4 y cuarto bate de los Bravos.
Tras las cinco entradas de Logan, subió a la loma Yoanner Negrín y siguió su buen paso el cubano despachando en tres bateadores la sexta (con una doble matanza), la séptima la tiró Joe Corbett, la octava Trevor Kelley y la novena Michael Feliz para el salvamento. A la ofensiva, jonrones de Art Charles y Henry Ramos coronaron la voltereta para los melenudos. Hoy, a las 6, Odrisamer Despaigne buscará la barrida.






