Todo mundo espera que lo que falla vaya mejorando conforme pasen los días. Y como se dice, no se gana diario, pero sí se aprende de lo que se vive todos los días.
Ayer, el abridor melenudo Raúl Alcántara llegó a la quinta entrada, pero lo hizo con cuatro carreras a cuestas, y sus compañeros no respondieron para sacarlo del bache. A final de cuentas, Alcántara sufrió su primera derrota como melenudo y los Leones perdieron por primera vez jugando en el Parque Kukulcán.
Lo hicieron ante unos Piratas de Campeche que quizá no tengan la misma presión de los Leones. Los bucaneros han andado por la calle de la amargura en los tiempos recientes, pero este año parece que van a ser mejor que en los anteriores. Recordamos a Juan José Pacho en la pretemporada en la Universidad Modelo: “De a poco… este equipo tiene para dar mucho”. Anoche lo demostró.
Tuvieron en el cubano Yuniesky Maya a un abridor sólido, que les dio de comer en la mano a los Leones con pelota de tres hits, una carrera, una base y tres ponches en seis entradas.
Los Leones estuvieron a una nada de hacer pedazos al bullpen en la octava, pero no respondieron a la hora buena con los batazos (se fueron de 8-1 con corredores en posición de anotar).
Desde años atrás se dijo: bateadores buenos, los que responden a la hora buena. De esos han tenido muchos los Leones. También han pasado por sus filas otros que no responden cuando hay hombres en base. Especialmente peloteros importados que cobran en dólares.
Alcántara cumplió con llegar a la quinta, siendo el cuarto abridor león que lo hace en fila. Lo malo es que fue sacudido por jonrón de Francisco Peña en la segunda entrada y los Piratas se fueron al abordaje con tres en la cuarta. Un 4-0 del que los melenudos no pudieron levantarse.
Y, ciertamente, no se puede ganar todos los días, pero una derrota, más después de varias victorias deja el descubierto las áreas de oportunidad.— Gaspar Silveira
