Cuando todo parecía irse al caño, por toros y toreros, salió Borja Jiménez para decir otra vez en Sevilla que lo suyo va en serio.
Y el torero que fue terriblemente herido en marzo pasado en Valencia, emergió como salvador de una corrida que iba para el olvido, al cortar dos orejas en el sexto festejo de la Feria de Abril en la Real Maestranza.
Ocurrió que los toros de Jandilla, de astados bien presentados, no brindaron el juego esperado y ni Sebastián Castella, que se fue a recibir a portagayola al primero, ni José Mari Manzanares tuvieron para dar mucho. Pasó igual con Jiménez con el tercero.
El público se impacientó y algunos se fueron, pero el sexto salió con mejores condiciones y el torero aprovechó todo. Mundotoro.com abre su reseña con el texto siguiente: “Estaban ya las rotativas preparadas para imprimir, los medios digitales para actualizar y los titulares ya marcados para el día después de Morante. Una jornada de resaca marcada por una corrida de Jandilla, más sevillana por las caras que por las hechuras, de caída libre salvada ‘in extremis’ por la calidad de ‘Jugarreta’ y la línea curva de Borja Jiménez. El sevillano cambió el rumbo de la tarde y de las crónicas con una faena de dos orejas. Más que el premio, algo excesivo, lo importante fue el golpe. Un triunfo entre figuras. Para aquellos que incluso le siguen cerrando las puertas”.
El viernes taurino en España tuvo otra fiesta grande, la corrida goyesca de la Comunidad de Madrid, y Álvaro Lorenzo se prodigó entre lo que sus toros dieron para cortar una oreja de mucho peso y acariciar otra que le hubiera abierto la Puerta Grande de la Plaza de Las Ventas.
El segundo toro propinó a Francisco José Espada una cornada que, milagrosamente, no le desbarató el rostro y sólo le dejó un puntazo en la boca. Recordó muchos percances dramáticos el ver las repeticiones de dónde llegó el pitón del astado de Baltasar Ibán.
Sin fortuna estuvo Diego García en la confirmación de alternativa.


