Cuando la Liga Nacional ganaba 6-0 en la séptima entrada del 95 Juego de Estrellas, pocos imaginaban que el Truist Park sería testigo de un hecho sin precedentes: un “Derby Decisivo” para definir al ganador del Clásico de Media Temporada.
La Liga Americana respondió con cuatro carreras en la séptima y dos más en la novena para empatar el partido. Con el cubano Aroldis Chapman en la loma y un cero en el cierre del noveno, el juego se decidió por primera vez en la historia mediante una competencia de jonrones.
Tres toleteros por liga entraron al mini-derbi: Brent Rooker, el cubano Randy Arozarena y el mexicano Jonathan Aranda por la Americana; Kyle Stowers, Pete Alonso y Kyle Schwarber por la Nacional. El resultado fue 4-3 para el Viejo Circuito, que se llevó el triunfo oficial con pizarra de 7-6.
En el primer turno, Rooker pegó dos jonrones y Stowers respondió con uno. Arozarena disparó uno en la segunda ronda, pero Schwarber respondió con tres, dándole ventaja a la Nacional.
Aranda no pudo conectar de hit en la tercera, y Schwarber no necesitó batear.
El poderoso jardinero de los Filis fue nombrado Jugador Más Valioso del Juego de Estrellas.
“Fue bastante emocionante”, dijo Aaron Boone, piloto de los Yanquis y de la Americana. “Ese Schwarbs… no estoy sorprendido. Él puso tres swings grandes. Hizo el tipo de cosas que hace Schwarber”.
Así culminó una intensa semana de actividades en Atlanta, que incluyó el Juego de Futuras Estrellas, el Festival de Jonrones y el propio duelo de Estrellas.
El sábado, el dominicano Josué de Paula, prospecto número uno de los Dodgers, fue la gran figura al pegar un jonrón de tres carreras que encaminó el triunfo de la Liga Nacional por 4-2. Fue elegido Jugador Más Valioso del encuentro.
De Paula se convirtió en el quinto latino en lograr ese reconocimiento desde la fundación del evento en 1999.
Otros destacados fueron el venezolano Josué Briceño, quien pegó un triple, y el dominicano Welinton Herrera.
El lunes, en el Festival de Jonrones, el receptor Cal Raleigh, de los Marineros de Seattle, hizo historia al coronarse con 56 vuelacercas. Venció a Rooker, al dominicano Oneil Cruz y al también quisqueyano Junior Caminero en la final.
Raleigh, apodado “Big Dumper”, se convirtió en el primer cátcher en ganar el Derbi y el segundo jugador de Seattle en hacerlo, después de Ken Griffey Jr.Caminero dio pelea, pero no pudo mantener el ritmo ante Raleigh, que ganó 18-15. Oneil Cruz asombró con un tablazo de 513 pies, igualando el récord del evento, y disparó nueve cuadrangulares de 475 pies o más.
Con esa victoria terminó la racha de tres títulos consecutivos de toleteros dominicanos en el Derbi: Juan Soto (2022), Vladimir Guerrero Jr. (2023) y Teóscar Hernández (2024).
Brillo latino
En el Juego de Estrellas, la actuación latina fue de alto impacto. Ketel Marte, de Dominicana, empujó dos carreras con un doble en la primera entrada. Shohei Ohtani y Ronald Acuña Jr. anotaron. Acuña, ovacionado en Atlanta junto a Matt Olson, calificó la experiencia como una de las mejores de su carrera.
El mexicano Alejandro Kirk se fue de 2-1 con una anotada, integrando un cuarteto histórico de peloteros mexicanos en el campo junto a Arozarena, Aranda y Andrés Muñoz.
Dos veteranos también brillaron en su regreso al Juego de Estrellas: el venezolano Gleyber Torres y el puertorriqueño Javier Báez, ambos ahora con los Tigres de Detroit y viejos amigos desde sus días con los Cachorros.
“Me siento emocionado”, dijo Báez. “Como si fuera el primero. Disfrutándome el momento con mi familia”.
Torres, titular en la segunda base por la Americana, expresó su emoción: “Abrir un Juego de Estrellas, compartir con todas estas estrellas, es muy emocionante. Muy feliz de tener la oportunidad. Lo disfruté bastante”.
Finalmente, los cuatro días de fiesta beisbolera en Atlanta dejaron historia, espectáculo, récords y una nueva modalidad para decidir un Juego de Estrellas: el jonrón como definición.
Una muestra más del poder, la emoción y el sabor latino que dominan hoy el diamante de las Grandes Ligas.
