Donovan Carrillo nunca se conformó con ser espectador. En un país como México, donde el patinaje artístico apenas se practica en centros comerciales, él decidió convertirlo en su destino. Contra carencias y sin las pistas de alto rendimiento que abundan en Europa o Asia, el jalisciense transformó la adversidad en impulso.
Hoy, con 25 años, regresa al escenario olímpico tras sellar su clasificación a los Juegos de Invierno de Milano-Cortina 2026.
El pasado domingo, el mexicano conquistó el bronce en el torneo clasificatorio de Pekín, una ciudad que ya lo había visto brillar en 2022.
Su rutina libre, con melodías de Elvis Presley, no fue perfecta en lo técnico: algunos saltos lo obligaron a contener la respiración mientras esperaba la puntuación. Pero la determinación fue más fuerte.
“Intenté luchar por cada elemento y sumar todos los puntos posibles en los giros, la coreografía, los pasos… en todo”, manifestó al terminar, en declaraciones que recoge “El País”.
“Al final estoy feliz de que el esfuerzo haya valido la pena”, asentó.

Carrillo nunca se ha definido sólo por los números. Su sonrisa en el hielo, la energía contagiosa que transmite y la capacidad de conectar con el público lo han hecho destacar tanto como sus piruetas.
La Unión Internacional de Patinaje lo ha bautizado como “el favorito de los aficionados”, un título ganado con autenticidad.
Despegue
El 2025 ha sido testimonio de su constancia: medallas en Países Bajos y Alemania, competencias en Asia y Estados Unidos, y un camino lleno de fogueo junto a sus entrenadores canadienses, Jonathan Mills y Myke Gillman.
Todo ello suma a la historia de un deportista que nunca se detuvo por las limitaciones de su entorno.
“Cada competencia es un recordatorio de por qué amo este deporte”, dijo el patinador tras asegurar su pase olímpico.
“No ha sido sencillo, pero cada sacrificio vale la pena cuando puedo compartir el hielo con atletas de tanto nivel y, sobre todo, inspirar a otras personas en mi país”.
Donovan Carrillo vuelve a los Juegos Olímpicos con la misma esencia que lo llevó hasta ahí: perseverancia, carisma y la convicción de que los sueños pueden abrir camino incluso en un terreno helado para México.
En Milano-Cortina 2026, Carrillo no solo buscará mejorar su posición en el ranking mundial, sino también reafirmar que su historia trasciende resultados: es la de un joven que aprendió a patinar en condiciones improvisadas y terminó convirtiéndose en referente internacional.
