Hace poco, en un libro, se me quedó grabada una frase:

“La educación de un niño empieza generaciones atrás”.

Y creo que es fácil entender que no solo habla de escuela o crianza, sino de historia.

De dónde viene.

De las heridas, los miedos, las creencias y también de la relación que una familia ha tenido con el dinero.

A partir de eso empecé a preguntarme:

¿cuál es la historia del dinero en mi vida?

Te invito a hacer el ejercicio.

Haz un mapa de tu árbol genealógico y trata de entender cómo se hablaba del dinero en tu casa, en la de tus padres y en la de tus abuelos.¿Cómo lo vivían? ¿Con miedo?  ¿Con culpa?  ¿Con orgullo? ¿Con carencia? ¿Con abundancia?

Porque muchas veces heredamos no solo dinero o deudas… también emociones alrededor de él.

Y lo más fuerte es entender que lo que creemos de nuestra historia no necesariamente es lo que nuestros padres sintieron.

A veces nosotros heredamos heridas que ni siquiera comprendemos.

Hay personas en bancarrota totalmente deprimidas.

Y otras en bancarrota plenamente felices.

También existen personas con muchísimo dinero viviendo desde la miseria emocional.

Entonces entendí que el dinero no amplifica lo que eres…

expone la relación que tienes contigo mismo.

En la historia de mi padre, que fue servidor público, el dinero era un tema delicado.

Casi un tabú.

Mostrar abundancia podía parecer arrogancia o corrupción.

Recuerdo perfectamente cuando mi hermano Miguel Ángel llegó con el primer Mercedes Benz que compró con el fruto de sus ventas.

La cara de mi papá fue inmediata: “¿Qué van a pensar de mí?”

Y recuerdo también la respuesta amorosa de mi hermano:

“Lo que la gente piense lo tendrán que trabajar ellos”.

Mi papá lo abrazó.

Le pidió disculpas.

Y ese día entendí algo muy fuerte:

ese momento no solo sanó hacia atrás…

también sanó generaciones hacia adelante.

Fueron muchos años de amor, creencias y aprendizajes los que nos llevaron ahí.

Y hoy sigo trabajando mi propia relación con el dinero para no heredarle mis heridas a mis hijos.

Mi nombre es Alejandro Granja Peniche y mi intención es compartirte mi proceso.

Haz tu mapa.

Tal vez entender tu historia también te ayude a sanar tu relación con la abundancia.

En mis redes te comparto la extensión de esta columna.

Nos leemos el próximo lunes.

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