La reacción de Sal Frelick lo dijo todo. Después de una de las secuencias más extrañas en la memoria reciente de la postemporada, el jardinero central de los Cerveceros de Milwaukee estaba como el resto de los que veían el partido: atónito, confundido y preguntándose qué pasaba.
El histórico dobleplay de los Cerveceros en el Juego 1 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional de 2025 es parte de un orgulloso linaje de jugadas extrañas, extravagantes o simplemente raras, magnificadas por la presión de la postemporada de las Grandes Ligas.
Parecía que la bola se había ido cuando salió del bate, o al menos anotarían una carrera con un elevado de sacrificio. Pero en lugar de un grand slam, los Dodgers se quedaron exactamente con cero anotaciones después de una rápida ejecución de la defensiva de Milwaukee. Frelick, con un salto, pudo tocar la bola que bateó Max Muncy a la pared del jardín central, pero la pelota rebotó fuera en su manopla e, importantemente, pegó en la pared antes de que finalmente la asegurara y la lanzara al cortador, el torpedero Joey Ortiz. Sin darse cuenta de que ahora estaba obligado a correr al home, Teoscar Hernández perdió un tiempo precioso retrocediendo a tercera para tocar innecesariamente la base antes irse al plato.
Ortiz tiró una bala al receptor William Contreras, quien se plantó con un pie en el plato y estiró la mano para tomar el tiro y forzar a Hernández. Los otros dos corredores de los Dodgers regresaron a sus bases originales en medio de la confusión, y Contreras tranquilamente corrió por la línea de tercera base para hacer otro out forzado en la antesala y completar un histórico dobleplay por la vía 8-6-2, el primero de su tipo en la historia de la postemporada. Quedará para el recuerdo en la hoja de anotación como un rolling para dobleplay de 404 pies.— MLB.com
