• Sadio Mané, capitán de Senegal, levanta el título junto a sus compañeros, después de imponerse al anfitrión Marruecos, en los tiempos extra
  • Elementos de seguridad del estadio retiran de la cancha a aficionados senegaleses que se metieron a protestar. A la derecha, Idrissa Gueye (izquierda), de Senegal, y Achraf Hakimi, de Marruecos, discuten

La selección de Senegal ganó la Copa Africana de Naciones de manera dramática.

Pape Gueye anotó en tiempo extra para que los Leones de la Teranga vencieran ayer al anfitrión Marruecos 1-0 en una final caótica, que en un momento vio a los aficionados intentar invadir el campo y a los jugadores de Senegal abandonar el terreno de juego para protestar por una decisión de penal en el tiempo agregado de la segunda mitad.

Parecía poco claro si el juego podría continuar mientras los aficionados se enfrentaban contra los encargados de seguridad.

“Todos vimos lo que sucedió al final del partido, pero tomamos la decisión de volver al campo y darlo todo”, afirmó Gueye.

El partido se reanudó después de una interrupción de 14 minutos, sólo para que el guardameta Edouard Mendy, de Senegal, detuviera fácilmente el pénalti cobrado por Brahim Díaz, en un intento de “Panenka” que fue directamente a sus brazos.

Gueye luego anotó el gol de la victoria en el cuarto minuto del tiempo extra al colgar el balón en el ángulo superior derecho.

El Estadio Príncipe “Moulay Abdellah”, con capacidad para 69,500 personas, se vació rápidamente después del silbatazo final. Pocos quedaron para ver a los senegaleses levantar el trofeo.

Es la segunda victoria de Senegal en la Copa Africana. Ganó la edición de 2021 tras una tanda de penales contra Egipto.

“Sadio Mané nos dijo que volviéramos y nos movilizáramos”, dijo Gueye sobre el regreso a la cancha del cuadro senegalés. “Edouard luego hizo la parada, nos mantuvimos enfocados, conseguimos el gol y ganamos el partido”, agregó.

Un final muy acalorado

Hubo caos antes del tiempo extra con los jugadores de Senegal abandonando el campo después de que a Marruecos se le otorgara un penal controvertido en el tiempo de descuento, justo después de que a Senegal le anularan lo que parecía un buen gol en el otro extremo.

El gol de Senegal fue anulado en el minuto 92 por una supuesta falta, pero las repeticiones mostraron poco contacto con el defensor marroquí Achraf Hakimi, quien cayó antes de que Abdoulaye Seck cabeceara el balón al poste. Moussa Niakhaté cabeceó el rebote.

Luego, Marruecos reclamó un penal por un tirón de El Hadji Malick Diouf sobre Brahim, y fue otorgado después de que el árbitro congoleño Jean Jacques Ndala revisara las repeticiones.

La decisión llevó a peleas entre algunos de los suplentes marroquíes y sus jugadores oponentes, con el entrenador de Marruecos, Walid Regragui, también presente en la refriega, posiblemente en un intento de calmar la situación.

“El fútbol a veces es cruel y hoy perdimos”, dijo Regragui, entrenador de Marruecos. “Sabemos que en una final necesitas aprovechar las pocas oportunidades que se te presentan. Ese penal en los últimos segundos podría habernos dado el título”, puntualizó.

El caos llegó a la grada

La ira se desbordó entre el grupo organizado de aficionados senegaleses, con muchos saltando entre los fotógrafos e intentando invadir el campo desde detrás de una de las porterías. Al menos uno lanzó una silla al campo. Fueron retenidos por una larga fila de policías.

También hubo peleas en la tribuna de prensa, posiblemente involucrando a aficionados marroquíes y senegaleses que se hacían pasar por periodistas para obtener acreditación.

“La imagen que dimos del fútbol africano fue vergonzosa”, aseguró Regragui.

Falta de “juego limpio”

Antes del partido, la Federación de Fútbol de Senegal denunció anteriormente que los anfitriones los dejaron con falta de seguridad, además de problemas con el hotel del equipo, instalaciones de entrenamiento y la capacidad de obtener entradas para sus seguidores.— AP

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