Ni siquiera la ventaja de 2-0 de la ida en el Camp Nou rebaja la tensión del Atlético de Madrid contra el Barcelona, que se propone la remontada, enfrentado a un desafío contra la historia y liderado por el momento pletórico de Lamine Yamal, en el Estadio Metropolitano, un escenario determinante que dictará cuál se sostiene como aspirante al título de Liga de Campeones.
Las semifinales, bien contra el Arsenal o bien contra el Sporting de Portugal (el conjunto inglés ganó 1-0 en la ida en Lisboa), son el premio para el ganador. El desconsuelo es lo único que quedará al perdedor. La eliminatoria está lanzada con goles de Julián Álvarez y Alexander Sorloth del primer duelo, entre la polémica arbitral sobre un penalti de Marc Pubill. El Barcelona incluso presentó una queja formal a UEFA.
El partido de vuelta es a presión. No hay diferencias ni para el Atlético ni para el Barcelona en ese sentido, conscientes los dos de las consecuencias de un revés este martes en un estadio abarrotado, en el que el conjunto rojiblanco no ha perdido por dos o más goles en toda la actual temporada. El Barca ganó hace semana y media por 2-1 en la Liga, pero también encajó un 4-0 en las semifinales de la Copa del Rey el 12 de febrero ante el mismo cuadro colchonero y luego no hubo milagro.
La ventaja no debe cambiar nada en el Atlético de Madrid. Es una premisa para la vuelta. No sólo se trata de defender en su campo los dos goles, sino ir más allá, tal y como se siente capaz de competir con cualquiera, más aún en su estadio, donde asume un papel mucho más poderoso que fuera.
Todavía más en el momento de Julián Álvarez, reencontrado con la dimensión decisiva que tanto necesita su equipo. Sus cuatro goles y dos asistencias en los últimos tres duelos de la Liga de Campeones, en un tramo tan definitivo, ya por los 17 tantos en este torneo en 21 partidos desde que juega con el Atlético, son un aval ofensivo para el equipo dirigido por Diego Simeone, como también lo son Antoine Griezmann, Giuliano Simeone y Ademola Lookman. Barcelona es un gigante y Simeone lo sabe. Por eso no hay nada escrito para hoy.— EFE
