Florita Ortega, vecina de enfrente, levantó la mano y expresó, con todo lo que daba el pulmón: “Adiós, campeón”.

Los que estaban en la puerta se tragaron lo que pudo ser una carretada de aplausos para la despedida del que fue el hogar de Miguel Canto por más de cuatro décadas.

Miguel Canto Solís había fallecido par de horas antes a causa de un infarto. La última decisión fue sobre su vida misma, y le llegó a los 78 años de edad.

El final de una convalecencia que ya no le permitía gran cosa en la vida terrenal, pero en la que, con la gallardía de un real y auténtico campeón, trataba de mantener.

Para entonces, el saludo de Florita estaba acompañado por una avalancha de reacciones de todo el mundo del boxeo, que reconocía, a diestra y siniestra, la destreza del mejor deportista yucateco de la historia.

Luto en el deporte, Miguel Ángel Canto Solís

La gente del boxeo reaccionaba admirando al peleador. Especialistas de todos los rincones contaban historias de los mejores momentos de Miguel Canto reinando entre los pesos moscas, con un dominio tal, que duró más de cuatro años en el trono.

Le llamaron “El Maestro” porque vaya que era cátedra la que impartía cuando subía al encordado. No hace mucho lo recordaba el chileno Martín Vargas, a quien venció dos veces, una en Mérida, otra en el impresionante Estadio Nacional de Santiago de Chile.

El mejor de todos los tiempos”, dijo en una vídeollamada desde tierras andinas, queriendo saludar, y tal vez despedirse, del hombre al que, a pesar de frustrar su ascenso a la gloria, admiraba y respetaba.

La pelea Canto-Vargas, de 1977 en el Parque Carta Clara, era la tercera entrega de una serie de especiales que el Diario propuso publicar enalteciendo lo que todos dicen sobre Miguel: un maestro en eso de la defensa, usando el bending como nadie fue capaz de hacer.

El jueves estaba programada una visita a la hemeroteca de Megamedia para los detalles finales del tercer reportaje (el primero, sobre la pelea ante Jiro Takada; el segundo, la contienda ante Susumu Hanagata). Tocó cambiar de planes y escribir estas líneas, en las que, igual, se reconoce al mejor deportista yucateco de la historia.

¿Mejor deportista de la historia? No hay duda de ello

Ese es el otro gran detalle de Miguel Canto.

En los mensajes enviados al Diario y tomados de viva voz, lo reconocieron el jueves una vez más, propios y extraños, es con justicia eso, como el mejor. Y yendo más allá del deporte.

Pero en el tema, su cualidad y trayectoria son impresionantes:

Primer yucateco campeón del mundo en boxeo, 14 defensas exitosas, perdiendo en la 15; miembro del Salón de la Fama del Boxeo Mundial, con sede en Canastota, Nueva York. Su ascenso al trono puso a Yucatán en el mapa del deporte mundial.

En Japón (allá se coronó ante Shoji Oguma y venció a otros rivales nipones), en Venezuela (ante Betulio González, su más encomiado enemigo), en Estados Unidos, en Chile. Peleas a 15 rounds, casi cada dos meses, y en todas, dando clase, sin ser alcanzado.

Y si algo tuvo en todos esos años, fue humildad. Eso, lamentablemente, hizo que muchos abusaran de él. Pero no propició que a él se le subiera. Siempre atento, sonriente, ayudando, dentro y fuera del ring.

No era como otros, que tomaban el micrófono y decían sarta de cosas. Él siempre callado, tímido. Eso era clase”, dijo Guty Espadas padre, que reinó entre los moscas de la AMB, con Canto como poseedor del cinturón CMB al mismo tiempo. Clase de privilegio para el deporte yucateco este de tener a los dos mejores del mundo.

Por ello el boxeo mundial, y el deporte yucateco, lloró su partida este jueves.

Como Florita, decenas de personas fueron a despedir a Canto en la funeraria, de donde a la media noche tenían programado llevarlo al crematorio. Uno, Freddie “Chato” Castillo, que reinó poco después de Canto en supermosca, dijo que:

Miguel murió en gloria, en casa, querido por la gente. Todo lo que hizo en el ring, y también abajo, le deja este legado”.

Se fue amado, muy amado. No hay nada mejor que eso”, exclamó el famoso “Chato Loco”, acompañado por su hija Malvina.

Adiós a Miguel Canto, campeón yucateco del boxeo

Dirigentes del boxeo, peleadores de todas las épocas, practicantes de otros deportes, acudieron a la capilla ardiente, donde, en cada esquina, había sendas imágenes de Canto.

En una, la imagen del “Maestro” con su cinturón verde que le entregó el CMB años después de su retiro (foto que dio ayer la vuelta al mundo); en otra, un collage de imágenes de sus combates del inicio de su reinado en peso mosca.

Una tristeza que se vaya Miguel. El mejor de todos nosotros los que hemos boxeado”, dijo Guty Espadas padre en la velación nocturna.

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