Borja Jiménez no llevó la espada de matar ayer a la Maestranza de Sevilla. Que si la llevaba, estaría en los titulares de todos los medios.
La corrida del sábado en la Feria de Abril, un mano a mano de toreros sevillanos de talento y empaque grande, fue de “no hay billetes”, porque, además, se anunciaron toros de Victorino Martín, que, aunque de juego interesante la mayoría, apenas cumplieron en presencia. Y el quinto, impropio para Sevilla, según varios medios, desató monumental bronca en los tendidos maestrantes. Tenía tiempo que el hierro de Albaserrada no pasaba por una situación así.
Borja pudo cortarle las dos orejas al cuarto de la tarde, pero falló con el acero estrepitosamente. Y con su primero, tuvo fuerte petición de premio, no concedida por la autoridad.
Manuel Escribano, que es un clásico ante toros tipo victorinos, se mostró con el oficio torero que le caracteriza, lidiando y poniendo banderillas. Pero no hubo para redondear.


