Aspectos de la doble cartelera entre los Leones de Yucatán y los Diablos Rojos en el Parque Kukulcán (Foto de Valerio Caamal)

Literal, el béisbol yucateco no durmió del jueves para el viernes.

Abrió el jueves en sus primeros minutos con una turbulencia por una noticia inesperada y cerró casi a la primera hora del viernes, con una división de honores entre Diablos Rojos y Leones, en larguísima sesión en el Parque Kukulcán, donde se honró a un pitcher de leyenda retirándosele el número que defendió en una década dedicada a los reyes de la selva.

Los pingos, que nunca dejan de ser ese equipo capaz de remontar en cualquier parque de pelota, ganaron el tercer y último duelo de la serie, 6-5, luego de que el pitcheo de relevo de las fieras desperdició una ventaja, que no era grande, pero que pudo ser valiosa. En la quinta, se retiró el número 6 usado por Óscar Rivera, en una ceremonia emotiva.

Aspectos de la doble cartelera entre los Leones de Yucatán y los Diablos Rojos en el Parque Kukulcán (Foto de Valerio Caamal)

Los Leones ganaron el primer choque, igual 6-5, en una jornada que arrancó hora y media después por la lluvia. Así, la serie terminó 2-1 en favor de los infernales, pero algo se rescata: los Leones se vieron con enfoque distinto, tal vez menos tensos. Y fue todo esto en un jueves-viernes en que un cambio de grandes dimensiones se dejó sentir: Yadir Drake, pelotero insignia de los Leones, fue cambiado al Unión Laguna, desatando una turbulencia en las redes sociales.

Pero todo eso es parte del show, del “bussines is bussines”, y la fiesta tiene que seguir, con los que estén. El pelotero o los mánagers no tienen casa fija casi nunca.

Primer juego

Se repusieron a un tempranero ataque y Brennan caminó poco más de cinco entradas. Y la ofensiva, pálida, promediando cinco hits en sus partidos recientes, se desplayó.

El line up tuvo a cuatro nacidos en México, algo que no pasaba desde hace mucho, en esta época de extranjeros y peloteros con doble nacionalidad a tutiplén: jardín izquierdo, Norberto Obeso; central Gaitán; cátcher, Julio Uriarte, y segunda base Reivaj García.
Obeso conectó gran batazo por todo el central para producir tres carreras, que puso la pizarra 5-1 en la tercera entrada.

Los Diablos son los Diablos y atacaron con cuatro en la sexta, que puso la pizarra 6-5, pero el relevo recuperó la vertical y no dio más libertades.
Colton Brewer entró a apagar la rebelión de la sexta y retiró en orden la séptima para un salvamento del tamaño del Kukulcán.

Segundo partido

Los Diablos castigaron temprano al debutante abridor Yohander Méndez con tres carreras, pero los Leones vinieron de atrás con racimo de cinco en la quinta, en la que el batazo grande fue un jonrón de Addison Russell con dos en base.

Todo era felicidad, cuando llegó el momento esperado: el retiro del número de Óscar Rivera, acompañado por su familia. Representando a los Leones estuvieron Raúl Ortega Rojas y José Vargas, scouts del club. Ningún directivo apareció, lo que llamó poderosamente la atención, especialmente por lo vivido (las formas, más que otra cosa) con el cambio de Drake en la primera hora del jueves.

Óscar Rivera Ruiz, “Mr. Perfecto”, casi llora cuando tomó el micrófono para agradecer a su familia “y a toda esta gran afición que me apoyó desde el primer día”. Y le siguen guardando admiración al zurdo que lanzó el único juego perfecto en la historia de la postemporada.

Y luego de la ceremonia, el relevo de los Leones desentonó. Entre Edwin Escobar y Miguel Castro permitieron que el juego se empate 5-5 y luego a Ángel Perdomo le anotaron la que marcó la diferencia final.

El equipo melenudo necesita más movimientos. Ya está prácticamente desarmado el roster de inicio de temporada, pero falta apretar algunas tuercas, relevistas que no están respondiendo, y reforzar la primera base, además de un bateador de poder.

La fiesta, insistimos, tiene que continuar con los que estén. Así es el negocio del béisbol.

Fotos de Valerio Caamal Balam

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