Si se pensaba que lo peorcito de los Leones se había visto el viernes, faltaba por llegar lo del sábado.

Una debacle monumental propiciada por el que toma las decisiones, metiendo a pitchers inestables, perdidos mentalmente, como dijeron aficionados anoche, llevó a los Leones a otro duro tropiezo, 6-4 ante unos Piratas de Campeche, que, como otros equipos en series pasadas, solamente aprovechan las pifias de sus rivales.

Lo de anoche fue increíble: ventaja de 4-0 luego de seis entradas y media, con una salida impecable, sobresaliente, de Yoanner Negrín: cinco entradas, dos hits, dos bases y tres ponches y 63 pitcheos. ¿No le daba para una entrada más al “Asere” y dar un respiro al bullpen? Pues el piloto lo retiró y allá comenzaron los problemas.

El relevo hizo que la ventaja, tomada por tres impulsadas por Alonso Gaitán (dos por sencillo, otra por jonrón) y Alonso Rivas (cuadrangular), se fuera al caño de forma lamentable.

En la sexta a duras penas salieron sin daño Erubiel Armenta y Eury Ramos. Pero en la séptima, Ramos dejó la casa llena sin outs y Meulens metió a Edwin Escobar. El venezolano ha tenido desafortunadas salidas, no se le ve bien, y en esta semana ya falló tres veces. ¿Para qué insistir con él?

La de ayer, fue de catastrófica, a lo que pueda seguirle: toleró un sencillo para una carrera, dio una base para otra, de caballito, y se terminó de derramar el vaso cuando Félix Pérez conectó grand slam. Y de un 4-0 que parecía alentador, terminó siendo un 6-4 que dejó sin victoria a Negrín y dio la serie a Campeche. Otra triste noche.— Gaspar Silveira

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