• Juan Uriarte, cátcher de los Leones de Yucatán. Temporada 2026

Los Leones ganaron su último partido de la gris temporada de 2026 con un cuadrangular de Óliver Carrillo. El novato la desforró en la duodécima entrada en el Estadio Yu’Va de Oaxaca y Yucatán bajó el telón con una noticia positiva.

¿Óliver qué?

Óliver Carrillo, de 24 años, fue uno de los 17 peloteros jóvenes, 14 debutantes, que aparecieron en el róster en la desastrosa temporada de los melenudos. El mazatleco se estrenó con Yucatán en el año 2021 y luego se fue a filiales en Estados Unidos, regresando este año.

Una cosa es clara: si los Leones no hubieran tenido tan mal año, difícilmente se pudiera haber visto jugar a tanto joven, en un equipo acostumbrado, al menos en la década reciente, a tener lo mejor entre lo mejor. Descalabrados, los melenudos apostaron por ver debutar a sus reclutas de la Academia del Pacífico y, entre partidos de una entrada a sus pitchers y de un turno a jugadores regulares, aparecieron en el gran escenario en total 14 peloteros. Uno, yucateco, Fabrizio Ramírez Manzanero.

¿Y cuál fue la lectura de esta aportación de los “muchachos del futuro”?

Pues los Leones deben mirarlos para pensar en la reconstrucción del equipo que acabó en el frío sótano de la Liga Mexicana.

El análisis de las estadísticas deja claro que a Yucatán llegaron peloteros de “nombre”, pero tal vez inflados por su departamento de medios: algunos se tomaron una tacita de café en Grandes Ligas y fueron anunciados como contrataciones bomba, que nunca estallaron. Estevan Florial y Erik González llegaron con cartel, y Addison Russell, agregado a medio camino, fue estrella de MLB. Y luego aparecieron otros, verdaderos cartuchos quemados: Ready, Grullón… La lista, entre 41 lanzadores y 36 peloteros regulares, sería interminable.

¿Cómo se vería un outfield con Norberto Obeso, Dalton Guthtie (que para eso fue firmado: para jardinero) y Alonso Gaitán? Obeso y Gaitán se la pasaron el primer mes en el banco porque tenían que jugar Florial, Wynton Bernard y Henry Ramos, rindiendo a medias.

Debutaron en LMB jugadores como Reivaj García, que tenía experiencia incluso de Triple A, pero no se dejó ver; Íchiro Rodríguez, luego enviado a la sucursal de Los Cabos en la Liga del Norte. Tomó algunos turnos Fabián Urbina, de Cancún, jugando de receptor o tercera base.

Tuvo otra pretemporada interesante el yucateco Jafet Ojeda, pero, como se dijo al inicio, se prioriza por refuerzos, aunque no destaquen, y los Leones apostaron por el colombiano Ronaldo Hernández, de las primeras bajas por pobre rendimiento, y entre otros, llegaron para la receptoría Deivy Grullón y Raudy Read, de pobre accionar, dejando de lado al cátcher de Mérida. También estuvo, y este sí de nota sobresaliente, Juan Uriarte, de los pocos que batearon. Uriarte llegó prestado, pero es de los que, por lo aportado, deberían regresar en le reconstrucción del equipo.

Nueva era

Tras tocar fondo (¿después del sótano, qué?, los Leones han comenzado a armar el equipo con el que esperan, como el ave Fénix, renacer de sus cenizas.

Los primeros dos movimientos los anunciaron desde antes de que termine la temporada 2026. Dos brazos de experiencia, en Miller Hogan, quien tuvo interesante 2025 con los Piratas de Campeche, y Stephen Tarpley, autor de un sin hit ni carrera en este año y abridor del Juego de Estrellas 2026, como miembro de los Sultanes de Monterrey. Si se logra el retorno de Ronnie Williams, el mejor león en todo el año, puede tenerse base firme para la rotación. Esmil Rogers llegó con malos números, pero vestido de león destacó, y lo mismo Brandon Brennan, quien vio prestado desde Nuevo Laredo e hizo notable papel. En ese rubro, agregar a uno o dos de los talentos jóvenes podría ayudar mucho, en lugar de traer a jugadores del montón.

Craso error en todos estos reglamentos de la Liga Mexicana, que abrió sus rosters a extranjeros y nacionalizados: encontrar auténticos refuerzos no es nada fácil. Pero si hay gente con potencial en casa, es factible usarlos, en lugar de traer rellenos.

En pitcheo, los Leones fueron de los mejores en la temporada del desastre. Me contaba el gran Mario Mendoza Aispuru en el último día de temporada en el Kukulcán, que había visto a muchos jóvenes interesantes en la sucursal de las fieras. Uno era el nieto del “Manos de seda”, Mario Mendoza Navarro, de 16 años, por quien vino especialmente a Mérida para estar presente en su debut. “Ojalá pueda alcanzar su sueños. Para eso necesitan oportunidades reales”, dijo Mendoza abuelo.

Uno de los debutantes fue Fabrizio Ramírez, único yucateco que jugó con la franela de los Leones y el de Seyé, con 18 años ahora, puede ser de los peloteros a pulir pensando en el futuro.

Adjuntamos la lista de los otros debutantes, que hicieron pensar que, en la gente joven, se puede ver la luz al final del túnel: Irving Vázquez, Erubiel Armenta (ya con experiencia en Minnor League), Jasson Pérez, Gustavo Vargas, Pedro Salas, Dereck López, Santiago Retamoza (cuyo abuelo, Cosme Retamoza, fue receptor de los Leones en 1973), Alfredo Magaña, Alex Tolosa y Andrés Garza.

El futuro de la nueva versión de los Leones puede estar en su sangre joven o en la base mexicana que formen con Obeso, Gaitán y Uriarte.

Habrá tiempo para pensarlo.— Gaspar Silveira

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