Ronaldo Luís Nazario de Lima cumplió 50 años con una carrera que avanzó a una velocidad semejante a la que mostró dentro del campo.

Antes de alcanzar los 20 ya era campeón mundial, había conquistado Brasil y Países Bajos, y estaba preparado para convertirse en una figura del fútbol europeo.

Su irrupción comenzó en el Cruzeiro. A los 17 años dio el salto al PSV Eindhoven, donde confirmó una capacidad goleadora que llamó la atención de los principales clubes del continente.

Dos temporadas después, el Barcelona lo incorporó en 1996 y ahí su ascenso adquirió otra dimensión.

Con los azulgrana permaneció solamente una campaña, suficiente para marcar 47 goles en 49 partidos oficiales. Ganó la Copa del Rey, la Supercopa de España y la Recopa de Europa.

Su potencia, aceleración y facilidad para superar defensores quedaron resumidas en aquella carrera contra el Compostela, iniciada desde su propio campo antes de terminar en gol.

Después de marcar 101 tantos en sus últimas tres temporadas, su siguiente destino fue el Ínter de Milán. Llegó en 1997 y conquistó la Copa de la UEFA durante su primera temporada. En Italia recibió definitivamente el apodo de “Fenómeno”, mientras su juego combinaba fuerza, regate y definición en una etapa que también marcaría el comienzo de su mayor adversario: las lesiones.

El inicio de la leyenda

Ronaldo acudió a la Copa Mundial de Estados Unidos 1994. Tenía 17 años y no disputó minutos, pero regresó a casa como campeón.

Cuatro años después llegó a Francia 1998 convertido en una de las principales figuras internacionales.

Tuvo un torneo dominante. Anotó cuatro tantos en los primeros seis partidos y ayudó a la Canarinha a alcanzar una nueva final, aunque el episodio de convulsiones sufrido horas antes del encuentro final contra el anfitrión rodeó de incertidumbre su participación.

Brasil perdió el título, mientras el delantero recibió el Balón de Oro como el mejor jugador del torneo.

Las lesiones, su calvario

Después de ser la máxima figura del Mundial, apareció el obstáculo que amenazó seriamente su trayectoria.

En noviembre de 1999 sufrió una rotura parcial del tendón rotuliano de la rodilla derecha, que lo alejó temporalmente de las canchas.

A pesar de esa importante lesión, Ronaldo tardó solamente cinco meses en volver a los terrenos de juego. Sin embargo, en su regreso en abril de 2000, para la final de la Copa Italia frente al Lazio, entró de cambio y duró seis minutos antes de volver a sufrir exactamente la misma lesión. El problema lo dejó fuera durante toda la temporada 2000-01.

Recuperación “mágica”

Su regreso se convirtió en uno de los capítulos centrales de su carrera.

Ronaldo llegó con lo justo para disputar el Mundial de Corea-Japón 2002 después de un prolongado periodo apartado de las canchas y respondió con ocho goles en siete partidos.

La selección brasileña alcanzó su tercera final consecutiva en la Copa y venció a Alemania 2-0 con un doblete del “Fenómeno”.

La actuación le valió la Bota de Oro como máximo anotador del torneo y significó el quinto (y hasta ahora el último) campeonato mundial para su país. Además, lo catapultó hacia la consecución del segundo Balón de Oro.

Su último regreso

Ese mismo año fichó por el Real Madrid, después de haber vestido la camiseta del Barcelona.

Permaneció cinco temporadas con el equipo merengue, donde disputó 177 encuentros y marcó 104 goles. Su palmarés madridista incluyó dos ligas, una Supercopa de España y una Copa Intercontinental.

Alemania 2006 fue su cuarto y ultimo Mundial.

Sumó tres tantos y elevó su cuenta a 15, cifra que entonces lo convirtió en máximo goleador histórico del torneo. Miroslav Klose superaría posteriormente ese registro y en la última edición también lo hicieron Lionel Messi y Kylian Mbappé, pero Ronaldo conserva la marca brasileña.

Su recorrido europeo concluyó después de una etapa con el Milán, acérrimo rival de otro exequipo: el Ínter. Más tarde regresó a Brasil para defender al Corinthians, último club antes de anunciar su retiro en 2011.

Las rodillas lo obligaron a reconstruir varias veces su carrera, pero no impidieron que volviera a competir después de largos periodos de rehabilitación.

Ronaldo es una de las leyendas que no ganó la Liga de Campeones.— FEDERICO TORIJA

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