Simone Biles entiende las constantes conjeturas sobre si todavía le queda una oportunidad más de competir por el oro olímpico.
En gran parte porque la icónica gimnasta estadounidense todavía se lo está preguntando ella misma. Tanto, que habrá momentos en que la pregunta despierte a la bicampeona olímpica del concurso completo, de 29 años, en medio de la noche.
“Me digo: ‘Dios mío, no sé qué decisión debería tomar, pero no necesariamente tengo que tomarla todavía’”, comentó Biles a The Associated Press. “Pero siento que ya se está gestando hacia qué lado me estoy inclinando”.
Tras viajes a Río de Janeiro, Tokio y París, el atractivo de la oportunidad de competir en el escenario mundial en casa, en Los Ángeles, en el verano de 2028, es real. Sus compañeras olímpicas Suni Lee, Jordan Chiles y Jade Carey ya están apuntando a Los Ángeles.
También lo hace Katelyn Ohashi, exestrella universitaria en UCLA, que regresó a la competencia de élite en julio tras una asombrosa pausa de 13 años alejada del máximo nivel del deporte.
“Sé que (los deportistas) están compitiendo durante mucho más tiempo, y yo solo pienso: ¿se puede? Sería como una gran reunión si yo lo hiciera”, expresó Biles.
“Sería divertidísimo. Pero todavía tengo que sopesar las opciones”.
Y los riesgos.
Biles tendrá 31 años para cuando se encienda la llama en la ceremonia de apertura en el Coliseo de Los Ángeles y el Sofi Stadium en julio de 2028. Los sacrificios de intentar integrar un cuarto equipo olímpico serían muy distintos de los que enfrentó en Brasil hace una década.
Posible maternidad
Ella y su esposo, Jonathan Owens, jugador de los Potros de Indianápolis de la NFL, quieren formar una familia en algún momento.
El posible impacto del entrenamiento en su salud reproductiva es un factor. También lo es la probabilidad de que volver a competir implique que ella y Owens puedan estar separados durante periodos significativos.
“Estoy llegando a los 30, cuando empezamos a hablar de: ‘¿Qué pasa con tu ciclo reproductivo…”. Y creo que estas son cosas importantes que, a mi edad, están sobre la mesa y que tengo que considerar y sopesar esas opciones, y cómo se vería eso y cuándo queremos empezar una familia”.
Aun así, el miedo a perderse algo con respecto a Los Ángeles es demasiado real.
“Unos Juegos Olímpicos en casa… ¿cómo no?”, manifestó. “Es absolutamente increíble”.
Hay una parte de ella que cree que es posible.
Biles estuvo recientemente en el gimnasio con su hermana Adria y decidió probar un doble mortal extendido. “Ya sabes, por diversión”.
“Me digo: ‘Si me desoriento, se acabó’”, relató. “Y luego lo hice. Y, claro, pensé: ¿qué demonios? No estuvo tan mal. No estaba tan asustada como creía que iba a estar. Y eso me asustó más con respecto a la decisión”.
