Acento de Mujer
Lourdes Casares de Félix (*)
El esfuerzo del gobernador de Chihuahua, Javier Corral, rindió frutos y Segob le anunció que le otorgarán los millones que le tenían retenidos. Después de denunciar los manejos de la Secretaría de Hacienda y contubernios del gobierno priista en su forma de ministrar los recursos a los estados, castigando o premiando el comportamiento de éstos según la conveniencia del mando federal, la noticia se dio a conocer en los medios de comunicación y se viralizó en redes sociales. Así también, Corral encabezó la Caravana por la Dignidad conformada por ciudadanos y ciudadanas para el cumplimiento de la impartición de justicia, solicitando la detención inmediata con fines de extradición del exgobernador César Duarte por las 11 órdenes de aprehensión que se han girado en su contra.
Por otro lado, tenemos el caso del estudiante de 17 años, Marco Antonio Sánchez, golpeado por policías de Ciudad de México, según se aprecia en el vídeo que un compañero tomó con su celular. El chico desapareció varios días y gracias a su familia, amigos y estudiantes de su escuela que se manifestaron exigiendo que se esclarecieran las circunstancias de su desaparición, las autoridades se dieron a la tarea de encontrarlo.
Estos dos casos de exitoso resultado que se citan no hubieran tenido un feliz desenlace sin el apoyo de las redes sociales que tienen un gran alcance, la amplia cubertura de los medios de comunicación y de participación ciudadana. La ciudadanía empieza a tener confianza en la presión que se puede ejercer a través de la unión; empieza a tener esperanza en la fuerza que se genera al solidarizarse en una causa; empieza a darse cuenta de que es importante vencer la indiferencia y el conformismo para lograr la justicia, empieza a darse cuenta de que el pensamiento negativo de no poder contra el abuso de las autoridades es posible, empieza a darse cuenta que la arbitrariedad que se comete hacia un individuo o una comunidad, nos debe importar a todos.
Las personas están hoy más dispuestas a denunciar y exigir. Existe una gran disposición para organizarse y proponer alternativas que antes eran destinadas exclusivamente al gobierno. La consigna que debe regirnos es la de alzar la voz a través de cualquier medio posible, para asumir nuestra responsabilidad cívica y apoyar las causas que afectan a nuestros hermanos mexicanos.
Me comentaba una amiga mexicana que reside en Canadá desde hace ya varios años que ante los problemas que observa y se entera que hay en México escribe cartas a Human Rights Watch (Defensores de Derechos Humanos en el Mundo) o a quienes considere ella que puedan internacionalmente apoyar a la solución de problemas ejerciendo presión, como por ejemplo en el caso de la desaparición de estudiantes de Ayotzinapa.
Para participar en las causas que el país o nuestra comunidad requieren es importante informarnos de lo que sucede. Primero hay que enterarse y luego buscar el canal o medio para manifestar la inconformidad o exigencia y darla a conocer a más gente para fortalecer la petición. Este puede ser el principio del despertar a un México que actúa y participa.— Mérida, Yucatán.
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Escritora
