¡Nosotros!
Ernesto Arévalo Galindo (*)
“Educar no es dar carrera para vivir, sino templar el alma para las dificultades de la vida”.—Pitágoras, filósofo y matemático griego
Nuestra realidad es por momentos brutal. Esta última palabra la he escrito un sinnúmero de veces, quizá generando hartazgo; sin embargo, la he vuelto a escribir. El adjetivo no lo empleo para referirme a algo grande, fuerte o bueno, sino como referencia a lo inhumano y a lo violento. Lo siento, pero he vuelto a escribir brutal, porque estoy abrumado por la situación de mi país: México. Harto de los políticos. ¡No de la política! Harto de lo inhumano. Harto de la violencia. Harto de la falsedad. ¡Harto!
El presente malsano y el futuro incierto son consecuencias de varias décadas de un sistema político que distorsionó, a través de sus tres órdenes de gobierno y sindicatos, la educación. ¡No! No somos una nación con educación. ¡Lo siento! Por los agravios a propios y extraños. ¡Fundamento! La educación dejó de transmitir humanidad. La educación dejó de transmitir valores. La educación dejó de transmitir independencia.
Ricardo Anaya Cortés (39 años), José Antonio Meade Kuribreña (49 años), Andrés Manuel López Obrador (64 años) y Jaime Rodríguez Calderón (60 años) son cuatro ciudadanos que demostraron una total falta de respeto al pueblo de México, durante el segundo debate por la Presidencia de la República. Las payasadas para ridiculizar al oponente, los calificativos ante la falta de propuestas y las acusaciones de corrupción entre todos, evidenciaron una pobre calidad humana. ¡No educados!
Sin embargo, los candidatos son reflejo del país. A millones de mexicanos se les negó, por los propios intereses del poder, un derecho constitucional: educación. ¡Educación! No basta tener una carrera para vivir. También, es necesario templar el alma para afrontar las dificultades de la vida. La educación es vista como la herramienta para encontrar trabajo. No es malo. ¡Lo malo! La falta de valores. La carencia de respeto. El miedo a un pensamiento independiente.
¡Lo que viene! A pesar de las grandes dificultades de México, los factores político y electoral podrían agudizar la crisis social, el clima de violencia y la caída de la economía, generando un grave retroceso de pronóstico reservado. Las últimas generaciones de políticos con sus acciones y hechos, podrán ser olvidados por sus personas, pero nunca podrán ser olvidados por sus actos. Por su imperdonable desprecio a México.
¡No son todos, pero sí son muchos!
Como ciudadanos. Como sociedad, debemos tener muy en claro que ninguno de los cuatro aspirantes a ser Presidente de México va a solucionar todos los problemas nacionales en un solo sexenio. Nadie va acabar con la corrupción. Nadie va acabar con la impunidad. ¡Nadie! Somos nosotros como sociedad, aunado al gobierno, los que podemos reorientar la dirección de la nación, partiendo de la educación. Y, si empezamos ahora, en los próximos diez años empezaremos a ver los primeros resultados. ¡Los infantes del presente; los adultos del futuro!
En su momento, el escritor Jorge Arena Elizondo puntualizó que toda persona tiene que recibir formación y educación para ir tan lejos como su capacidad y su disciplina, lo permita. No es suficiente que una sociedad posea solo algunas personas muy capacitadas. Toda la sociedad tiene que tener la posibilidad de formación durante toda la vida.
El día que seamos una nación con humanidad, una nación con valores y una nación con independencia; entonces, los gobernantes ejercerán su responsabilidad histórica al servicio de la patria, la podredumbre de los partidos políticos habrá sido limpiada llegando hasta la desaparición de algunos y la calidad de vida será el verdadero resultado de las políticas públicas.
Obstáculo
La realidad, no debe ser obstáculo para aniquilar la posibilidad de actuar en un México mejor. Todo tiene un principio.
¡Nosotros!— Cozumel, Quintana Roo.
arevalo61@yahoo.com.mx
Periodista
Nadie va acabar con la impunidad. ¡Nadie! Somos nosotros como sociedad, aunado al gobierno, los que podemos reorientar la dirección de la nación
