La necesidad de salir a votar
Por Marcelo Pérez Rodríguez (*)
No olvidemos que somos nosotros en las urnas los que decidimos quiénes serán las próximas autoridades. Sin embargo, hemos elegido legisladores, alcaldes, gobernadores y presidentes que nos han decepcionado, que se olvidaron de las familias y la comunidad y se dedicaron a beneficiarse del erario.
Tenemos ejemplos muchos en la entidad y en el ámbito nacional. Personajes y partidos que han dejado mal a la política, pero quedaron bien con los amigos, compadres y familiares. Son los errores cometidos que nos han dañado mucho a través de los años y sexenios.
¿Cómo estamos ahora?
Hay una inconformidad generalizada ante la situación que vivimos los mexicanos. Los políticos no han cumplido y sí abusaron sobremanera en los últimos años. Muchos gobernadores se enriquecieron escandalosamente y algunos están prófugos y otros detenidos. Y esto genera pérdida de confianza en las autoridades.
Son cientos de millones de pesos que los gobernadores y otros servidores públicos han desviado en beneficio propio. Gente sin escrúpulos que compra mansiones, ranchos, automóviles, y engrosa las cuentas bancarias personales.
La corrupción sigue presente y en el actual sexenio que llega a su fin fue escandalosa y muchas autoridades hicieron de las suyas y se embolsaron millonarias cantidades.
La violencia es otro factor que está presente y a pesar de las promesas de acabarla o reducirla, la delincuencia rebasó a las autoridades, y peor aún: este mal horadó las entrañas de muchas dependencias policiacas, a tal grado que ya no sabe uno quiénes son las autoridades verdaderas.
La economía familiar se debilitó ante la escalada de precios y el gasolinazo. Los precios de los productos suben sin control y las gasolinas suben a diario. ¿Quién iba a pensar que la gasolina iba acercarse o rebasar los $20 por litro, al igual que el dólar?
Los pobres han aumentado considerablemente, aunque en las cifras oficiales se hable de la reducción de familias en extrema pobreza. Es decir, salen de un rubro y entran a otro siempre de pobreza. No es posible que más de la mitad de la población se encuentre con muchas necesidades económicas y carencias de servicios en un país con muchas riquezas.
Sin embargo, el contraste son los políticos, gobernantes y funcionarios de alto nivel que al final de un sexenio salen con los bolsillos llenos con cientos de millones de pesos. No es difícil encontrar en estos políticos millonarios las adquisiciones que hacen de mansiones, departamentos de lujo y ranchos. Y esto lastima la confianza de los ciudadanos.
Resulta paradójico que en un país de más de cincuenta millones de pobres se encuentren los más ricos del mundo.
Las familias viven angustiadas a diario por la endeble economía familiar. El salario mínimo no da para vivir, es para sobrevivir los ochenta pesos al día. Sería bueno que los funcionarios, legisladores, gobernadores y presidentes vivan un mes con el salario mínimo para que experimenten las peripecias de millones de familias.
¿Qué deseamos para el país y los nuestros?
¿Deseamos seguir en esta incertidumbre económica y con una corrupción que sangra el dinero público? ¿Queremos más desempleo, más violencia, más gasolinazos, más impunidad, más injusticias y más políticos que se enriquecen a costa de todos nosotros?
Hay que salir a votar y con nuestro voto escribir una nueva historia en la jornada de mañana. Hay que preguntarnos si deseamos más de lo mismo o vamos por un cambio. Hay que arriesgarnos y buscar caminos diferentes, caminos que nos lleven a una tranquilidad económica y emocional. En donde la corrupción y la impunidad sean temas del pasado.
Quedarnos en la hamaca o cama frente al televisor es vender esa apatía al mejor postor. Es propiciar que nuestro voto le sea útil a alguien.
Es un buen momento de reflexionar y razonar nuestro voto y escoger a las personas que sí harían un cambio por la entidad y el país.
¿Queremos más de lo mismo o vamos por el cambio? Es decisión personal. Ya hemos vivido diversas experiencias durante muchos sexenios en la presidencia del país y hay que mirarnos cómo estamos.
Estas votaciones representan una gran oportunidad para escribir una nueva historia en el estado y el país. Tenemos una última opción. Es momento de despertar. Somos la fuerza.— Mérida, Yucatán.
marpero53@yahoo.com.mx
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