Moisés Cituk Hernández (*)
Hoy arranca la semana 10 de una temporada regular cada vez más madura. A estas alturas del calendario, ya sabemos quiénes son los contendientes, quiénes los animadores y quiénes los muertos vivientes.
Y es que en la NFL existen tres tipos de equipos: los que pelean un boleto a los playoffs, con la esperanza de llegar al Super Bowl y alzar el trofeo Vince Lombardi; los que no tienen el talento suficiente para aspirar a la postemporada, pero tampoco son un desastre… viven en el limbo, en la mediocridad; y, por último, los que se encuentran en pleno proceso de reconstrucción, luchando (y no) por una mejor selección de primera ronda en el Draft del próximo año.
En la Conferencia Americana, Jefes (8-1) y Patriotas (7-2), en ese orden, van que vuelan para encontrarse en el Juego de Campeonato del 20 de enero. En la Nacional, las campañas de Carneros (8-1) y Santos (7-1) apuntan a que podrían enfrentarse en el juego por el título.
No obstante, en ambas conferencias hay equipos que cuentan con las herramientas necesarias para avanzar a la postemporada y, ya en ella, ganarle a cualquiera. Tal es el caso de Pittsburgh (5-2-1), Minnesota (5-3-1) y Carolina (6-2).
Cargadores (6-2) y Texanos (6-3) son lo que se conoce como “caballos negros”.
Ahora, ¿qué equipos pertenecen al inframundo de la liga? Mis Raiders (1-7) y los Gigantes (1-7), por supuesto. Bills (2-7), 49’s (2-7) y —redoble de tambores— Cleveland (2-6-1)… cuándo no.
Pero, ojo, Dallas (3-5) está muy cerca de ese grupo. La incompetencia de Jason Garrett, la displicencia de Jerry Jones, el pésimo nivel de Dak Prescott. Amigos vaqueros, se vienen tiempos difíciles.
