A ojo de pájaro
José Gerardo Patrón Juanes (*)
No preguntes por quién doblan las campanas, las campanas doblan por tí —Ernest Hemingway
La persona que dio motivo a esta frase existió, existe y existirá. Es producto del comportamiento ilógico en casos de carencia total de inteligencia, o de una muy amplia y cínica.
Conocí a un familiar ya mayor de edad que dijo a mi agotada cuñada, una Nochebuena luego de recibir alabanzas por la cena que personalmente había preparado: “Ay hijita! Para qué aprendiste a hacer tan maravillosa comida?, la harás toda tu vida. A mi —me decía mi madre— barre la sala, Doris. Un jarrón que caía y se rompía. El grito era: deja eso, no sabes barrer. Ven a lavar los platos…, los dejaba mal lavados. Lo mismo: déjalo, no sabes hacer nada.
“Así me pasé toda mi vida, sin hacer más que jugar y sentarme a conversar, y medio estudiar, ver comedias. Me casé y mi esposo, ante mi inutilidad, contrató una muchacha y una cocinera que se ocupaban de las labores de la casa”.
Este año ya van por lo menos 74 muertos en accidentes viales en la geografía yucateca. Planes? Muchos; hechos, pocos.
¿Saben qué hacer? Quizá, como la tía Doris, son lolos inteligentes y no desean invertir en soluciones, o tontos que no saben cómo.
El Periférico
Hoy el Periférico tiene 8 carriles; ni uno solo para peatones, ciclistas, motociclistas. Cuando una persona muere, hay dolor en la familia; gastos y más son solo algunos de los motivos por los que se debe cuidar la vida en el transporte.
Las autoridades me recuerdan a la tía Doris. ¿El gobierno sabe la solución? O son lolos u homicidas culposos?
En próximo artículo me ocuparé de la otra parte: los accidentados.— Mérida, Yucatán.
pepaju75@hotmail.com
Escritor
