Complicado relevo

Freddy Espadas Sosa (*)

La Universidad Pedagógica Nacional, cuyo lema insignia es “Educar para Transformar”, cumple por estos días 40 años de haberse establecido en nuestra entidad. A ella le debo mis estudios doctorales en educación y en su Unidad Mérida me he desempeñado por más de 25 años como profesor-investigador de carrera.

Aunque la escritura de la historia de la UPN en Yucatán todavía es una tarea académica pendiente, el impacto de su importante quehacer en torno a la profesionalización y actualización del magisterio ha sido valorada positivamente en múltiples trabajos y espacios académicos.

A lo largo de cuatro décadas miles de maestros en servicio han pasado por las aulas upenianas para alcanzar los grados de licenciatura y maestría. Igualmente, centenares de jóvenes se han formado como Interventores Educativos, los cuales brindan valiosos servicios en el sistema público de enseñanza y en diversas organizaciones sociales y comunitarias.

Amén de los innumerables diplomados y cursos de actualización que se han impartido durante este dilatado periodo, cabe destacar que la UPN es la única institución educativa que forma docentes especializados para el medio indígena.

Pero ocurre, caros lectores, que la UPN es una institución pública que siempre le ha resultado incómoda al poder establecido. Los motivos son relativamente sencillos, a saber:

a) Sus fundadores y quienes continuamos con su obra nos impusimos la tarea de alentar en todos sus usuarios la construcción de un pensamiento crítico, analítico, reflexivo y autónomo sobre su propio quehacer pedagógico, potenciando así la fuerza transformadora que tiene la educación como práctica docente y como praxis sociopolítica.

b) Sus trabajadores académicos y administrativos siempre se han preocupado por dotarse de mecanismos democráticos y participativos para la toma de decisiones, tanto en los asuntos que tienen relevancia para el desarrollo institucional, como para luchar por la defensa de sus legítimos derechos laborales, burdamente violentados por las últimas administraciones estatales, incluida la actual.

Proceso

Pues bien, sucede que por estos días debía realizarse el proceso interno para el relevo institucional en la Dirección de la UPN Mérida, al concluir el próximo 22 de noviembre los tres años del encargo de la actual titular. Para tal efecto, debo aclarar que con base en la normatividad en vigor desde 1994, se estableció que el Consejo de Unidad —órgano representativo de docentes, administrativos y alumnos— es la instancia que realiza el proceso para la elección democrática de la terna para la Dirección, misma que se propone a la autoridad educativa estatal para que realice la designación correspondiente. Así ha ocurrido invariablemente desde octubre de 1995, en que el suscrito fue designado como Director de la UPN.

Desgraciadamente, me apena señalar que mediante acciones autoritarias, arbitrarias e ilegales los directivos salientes —abiertamente solapados por la Segey— no solamente generaron un clima de tensión en nuestro centro de trabajo sino que prácticamente desmantelaron al mencionado consejo, razones por las cuales la mayoría de los trabajadores académicos y administrativos consideramos que no existen las condiciones internas para realizar el relevo en comento.

Después de muchas y estériles gestiones realizadas ante las autoridades educativas por parte de la representación sindical de la UPN y de dos integrantes del citado Consejo, por fin la Siies decidió intervenir para atender la crisis que vive la UPN, dándole instrucciones concretas a la directora y al subdirector académico para reponer los procesos que habían violentado, pero lamentablemente los directivos desacataron olímpicamente dichas indicaciones.

En una última gestión de buena voluntad, la delegación sindical, con el respaldo de la base trabajadora, le entregó un oficio al gobernador Mauricio Vila para resumirle la problemática que estamos pulsando, pidiéndole que se nombrara un director interino en la UPN, el cual se encargaría de encauzar la debida conformación del Consejo de Unidad, órgano que realizaría el proceso para integrar la terna de la que deberá salir el director o directora que fungirá por los tres años establecidos por la normatividad vigente.

Pero al gobernador parece importarle muy poco la UPN, ya que el 29 de octubre pasado el titular de la Siies emitió de manera unilateral una convocatoria para realizar el relevo bajo su tutela y de manera expedita, a sabiendas de que no existen las condiciones apropiadas para dicho proceso.

Huelga decir que muchos miembros de la comunidad UPN rechazamos esta convocatoria, ya que violenta la normatividad en la que, reiteramos, se establece que el Consejo de Unidad es la instancia encargada de llevar a cabo el proceso de renovación de los cuadros directivos de una noble institución que, en estas lamentables condiciones de inestabilidad e ingobernabilidad, celebra su XL onomástico.

Sólo nos resta apelar al Ejecutivo estatal y a las autoridades educativas para que rectifiquen y corrijan las medidas unilaterales que han adoptado. La UPN merece tener directivos que, mediante el diálogo y la participación de la comunidad universitaria, impulsen a nuestra institución hacia nuevas etapas de desarrollo académico en pro de la educación pública de Yucatán. Veremos.— Mérida, Yucatán

canek_1999@yahoo.com.mx

Profesor-investigador titular “C” de T.C. Universidad Pedagógica Nacional, Unidad 31-A

La UPN merece tener directivos que impulsen a nuestra institución hacia nuevas etapas de desarrollo

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