Por Carlos Enrique Pacheco Coello
En una plática que se salió de mi enfoque normal, sobre mi forma habitual de tratar los temas objeto de mis trabajos de investigación cotidiana que versan sobre mi expertise (experiencia) cuya inquietud surgió de una invitación, la cual me hizo el Rector del Espíritu Santo, el Padre Juan Chicmul Castro en Mérida Yucatán, para mi fue un honor inmerecido , fue un grato aprendizaje cuyo título fue un reto hablar sobre: “El Pobre, como ser invisible” puesto que es un cáncer que corroe al mundo, incluyendo a nuestro país, Latinoamérica, África e incluso en países que son potencias mundiales que no escapan de esta enfermedad mientras persista el egoísmo de los actores que no entienden que el cáncer les puede alcanzar.
Los ricos atesoran riquezas materiales, a costa del sudor de la clase media, los pobres y los que padecen de extrema pobreza. La clase alta son los personajes (empresarios y políticos tóxicos) que conocemos, además de otras variables multifactoriales, como el abandono al campo por falta de apoyo del gobierno.
Por la existencia de empresas que les compran el producto de su cosecha a precios bajos y las venden caro, las manos que lo trabajan se ven obligadas a irse a otros países, otros se emplean como obreros de la construcción y emigran para enviar lo que ganan en el extranjero vía las remesas, que son un mal necesario para la economía del país al no ser una nación productiva. No hay que olvidar que primero es la dinámica agrícola en apoyo a la secundaria.
Estos son algunas causales de la separación de las familias, el aumento de la prostitución , robos, suicidios, inseguridad y otros males y cuyo efecto es la pobreza y una de sus derivaciones es la moral.
Hoy con frecuencia escucho el lenguaje de los jóvenes no propio de un adolescente, sobre todo en una dama, han aumentado los acosos en ambos géneros, se han puesto de moda los mensajes de los medios induciendo a conductas inapropiadas que apuntan a la pobreza moral y los celulares son un medio importante cuando son usados correctamente. No estoy contra la tecnología cuando es en beneficiodel ser humano.
Tenemos la oportunidad a través de los buscadores de conocer la historia de las etapas del comportamiento humano para reinventarnos, hay que aprovechar lo bueno y desechar lo malo para bien de los jóvenes y las futuras generaciones. En mi opinión hay que trabajar con la generación” Z” que nacieron entre el año 1994 -2010 para convertirlos en agentes del cambio en valores humanos, con valores éticos para impedir que caigan en las redes de la pobreza moral. Me gustaría abrazar físicamente a mis hijos, nietos, familia, amigos y no a través de un dispositivo móvil. —Mérida
Doctor en análisis estratégico y desarrollo sustentable por la Anáhuac Campus Mayab
