Editorial

Soñar no cuesta nada

Manuel Castilla Ramírez (*)

Los periodistas escribidores con frecuencia solemos caer en profundo sueño que nos permite, no solamente tranquilizar la mente, sino también repasar la historia de nuestro amado solar nativo, que en 1821, en los inicios de —ésa sí— vida independiente con el efímero I Imperio de Agustín de Iturbide derrocado por la masonería, la superficie yucateca abarcaba 199,154 kilómetros cuadrados.

La División Política de Yucatán, al consumarse la Independencia, estaba constituida por 15 llamados Partidos: 1) Partido de Bacalar, una Villa, un Pueblo 2 Ayuntamientos; 2) Partido Camino Real, Alto Hecelchakán, 15 Pueblos, 14 Ayuntamientos; 3) Partido Real Bajo Hunucmá, 12 Pueblos, 10 Ayuntamientos; 4) Partido Real de Campeche, una Ciudad, un Pueblo, un Ayuntamiento; 5) Partido de Champotón, 9 Pueblos 5 Ayuntamientos; 6) Partido del Carmen, 3 Pueblos, 2 Ayuntamientos; 7) Partido de Ichmul, 22 Pueblos, 21 Ayuntamientos; 8) Partido de Izamal, 45 Pueblos, 37 Ayuntamientos; 9) Partido de Lerma, 13 Pueblos, 5 Ayuntamientos; 10) Partido de Mérida, una Ciudad, 5 Pueblos 3 Ayuntamientos; 11) Partido de Sierra Alta, Tekax, 18 Pueblos, 10 Ayuntamientos; 12) Partido de Sierra Baja, Mama, 11 Pueblos 7 Ayuntamientos; 13) Partido de Sotuta, 22 Pueblos, 18 Ayuntamientos; 14) Partido de Tizimín, 21 Pueblos, 15 Ayuntamientos; 15) Partido de Valladolid, una Villa, 26 Pueblos, 17 Ayuntamientos.

Despojos

Las desmembraciones de Yucatán se iniciaron el 7 de agosto de 1857, cuando Pablo García y otros políticos campechanos se pronunciaron por la separación del entonces distrito de Campeche del Estado de Yucatán y después de un año de discusiones y enfrentamientos violentos, con base en acuerdos se determinaron los límites correspondientes, siendo los primeros que se separaron los partidos del Carmen, Seybaplaya, Campeche, Hecelchakán y Hopelchén.

Establecida la línea divisoria entre Yucatán y Campeche se ratificó el Convenio correspondiente por la Junta de Gobierno el 6 de mayo de 1858 reconociéndose como gobernador de Campeche a Pablo García.

El 19 de febrero de 1862 el presidente Benito Juárez decretó la creación del nuevo Estado de Campeche, acuerdo que fue ratificado el 29 de abril de 1863 con la aprobación de 12 Estados de la República. Así quedó consumada en ese entonces la división de la Península de Yucatán en 2 entidades federativas.

El Petén Itzá

El territorio de Petén Itzá, último refugio de los mayas itzáes, debido a la distancia que los separaba de las autoridades yucatecas, no tenía una buena presencia administrativa a pesar de las buenas intenciones y el fin de evitar los esfuerzos por acercarse a esos núcleos de población, en 1667.

Según relato del obispo Crescencio Carrillo y Ancona, prelado yucateco nacido en Izamal, antes de que se firmara el tratado de límites con Guatemala el 27 de septiembre de 1882, una comisión de habitantes de Petén Itzá lo visitó para solicitar su intermediación ante el gobierno yucateco, a fin de evitar que se convirtieran en súbditos del gobierno guatemalteco.

La gestión del obispo Carrillo y Ancona no tuvo éxito y los 36,028 kilómetros cuadrados de Petén Itzá pasaron a posesión de Guatemala, lo que significó una pérdida territorial nacional durante el porfiriato.

Porfirio Díaz ejecutó una nueva desmembración a Yucatán, al obsequiar a la corona británica 22,253 kilómetros del territorio de Belice que pertenecía a nuestro Estado. Sus habitantes, en su mayoría mayas y mestizos, estaban bajo el mando del gobierno yucateco.

Ese nefasto hecho histórico ocurrió el 8 de junio de 1893, cuando el secretario de Relaciones Exteriores de México, con la representación del entonces presidente reelecto Porfirio Díaz, firmó el tratado de límites entre México e Inglaterra, mediante el cual se entregó a la corona británica el mencionado territorio beliceño, sin tomar en cuenta al gobierno yucateco.

En solo 30 años los presidentes Benito Juárez y Porfirio Díaz habían despojado a Yucatán de 109,233 kilómetros cuadrados.

El último

El último despojo porfirista a Yucatán fue en 1902, cuando decretó la creación del territorio federal de Quintana Roo, para repartir 50,843 kilómetros cuadrados de ricos bosques de maderas finas, entre sus cercanos amigos.

El rico territorio federal quintanarroense se convirtió en el próspero Estado de Quintana Roo en septiembre de 1974 con el fuerte apoyo del “neocardenista” presidente populista Luis Echeverría Álvarez, todavía vivo.

La iniciativa del decreto de erección del nuevo Estado fue enviada al Congreso de la Unión por el presidente Echeverría, y como ocurre con las iniciativas que envía el Ejecutivo federal, fue aprobada por los legisladores, inclusive por los yucatecos senadores Víctor Manzanilla Schaffer y Francisco Luna Kan, y los diputados Hernán Morales Medina, Augusto Briseño y Víctor Cervera Pacheco.

Por instrucciones del presidente Echeverría, el entonces gobernador designado del Territorio de Quintana Roo, David Gustavo Gutiérrez, hizo circular en el Senado de la República un mapa falsificado del territorio del Estado de Quintana Roo que en esos días sería erigido, en el que fueron despojados los Estados de Yucatán y Campeche de cinco mil kilómetros cuadrados a cada uno de ellos.

Años después, el entonces gobernador de Campeche, Jorge Salomón Azar García, recuperó para su Estado la franja que le habían despojado, cuando erigió el municipio de Calakmul.

Los gobernadores de Yucatán que sucedieron a Carlos Loret de Mola nada han hecho, hasta la fecha, por recuperar los cinco mil kilómetros cuadrados que virtualmente le fueron despojado con los falsos límites que fueron registrados cuando se aprobó la erección del nuevo Estado.

Ahora que el Congreso local de Quintana Roo pretende modificar los límites del Estado con los de Yucatán, sería el momento para reclamar los cinco mil kilómetros cuadrados que indebidamente tiene ocupados la vecina entidad.— Mérida, Yucatán.

castillar27@hotmail.com

Periodista

En solo 30 años los presidentes Benito Juárez y Porfirio Díaz habían despojado a Yucatán de 109,233 kilómetros cuadrados

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