Editorial

Estampas

Rubén J. Bolio Pastrana (*)

¡Qué pintoresca escena me cautivó esta ardorosa tarde primaveral!

Un pajarito se bañaba graciosamente con el agua proveniente de los aspersores de mi jardín y sus compañeros de vuelo se congregaron cerca de él como para espiarlo envidiosamente.

Los pequeños movimientos que la avecita hacía al acoger las refrescantes gotas del preciado fluído demostraban el bienestar que le redituaban, como si las recibiera de una fuente de cristal de aquellas que ilustran los cuentos de hadas de la inocencia.

Enseguida batió las alas y se remontó alegremente en la atmósfera entonando una alegre melodía que mostraba su contento.

Es el cántico de las criaturas alabando al Señor, exclamé en mis adentros, por los halagos que la naturaleza nos brinda.— Mérida,Yucatán.

Rbolionot56@hotmail.com

Abogado, notario público

 

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