En una entidad donde el calor no da tregua, la oferta de bebidas que prometen una hidratación inmediata es tan vasta como confusa.
Es común escuchar a ciudadanos utilizar como sinónimos los términos “suero”, “bebida hidratante” y “bebida para deportistas”, pero consumirlas sin conocer su función real puede pasar de ser un alivio a un riesgo para la salud.
Para esclarecer estas diferencias, César Sánchez Vázquez, médico cirujano, explica que la deshidratación es la pérdida del volumen de agua esencial para el equilibrio fisiológico.
Aunque el calor y la diarrea son las causas más conocidas, cuestiones como el sangrado interno o el edema también pueden desencadenarla.
El galeno advierte que ignorar este estado puede ser mortal: el sodio es vital para mantener el volumen de sangre y, sin una hidratación correcta, el corazón puede fallar como una bomba sin agua, provocando infartos o daño cerebral.
Las bebidas hidratantes son las marcas comerciales más comunes en tiendas de conveniencia. Su componente principal es el sodio, mineral que se pierde a través del sudor y que es fundamental para contraer los músculos y alimentar las células.
Esas bebidas están formuladas para reponer electrolitos y energía perdidos por sudoración durante el ejercicio, con menos sodio y más azúcares.
No obstante, Sánchez Vázquez señala un detalle técnico importante: el contenido osmótico.
Debido a que estas bebidas tienen un exceso de sodio para una absorción rápida, consumirlas en demasía puede invertir la ósmosis en el intestino y provocar diarrea.
El médico enfatiza que son productos para personas sanas que realizan actividad física extenuante, pero no deben tratarse como un jugo ni sustituir al agua simple.
Además, advierte que menores de 13 años o personas con deshidratación por enfermedad no deben recurrir a estas presentaciones comerciales de fácil acceso.
Los sueros, para casos de deshidratación
A diferencia de las anteriores, los sueros están enfocados en pacientes con signos severos de deshidratación, como presión arterial muy baja o estados de estupor (respuesta lenta al habla).
El manejo de un suero real suele ser clínico, buscando canalizar una vena para introducir electrolitos y glucosa directamente al torrente sanguíneo, siendo la frecuencia cardíaca la guía para medir la gravedad del paciente.
Las bebidas para deportistas representan una especialización máxima y que, en algunos casos, se consumen por etapas.
Son soluciones diseñadas para rehidratar el cuerpo y reponer electrolitos (sodio, potasio) y carbohidratos (glucosa, fructosa) perdidos a través del sudor durante el ejercicio intenso o prolongado.
Se recomiendan principalmente para entrenamientos de más de 60 minutos o en climas calurosos para evitar la disminución del rendimiento del atleta. Esa es la principal diferencia, señala.
El especialista hace un llamado enérgico a evitar las bebidas que mezclan hidratación con componentes energéticos como cafeína y taurina.
En un contexto de deshidratación, la cafeína estimula en exceso el sistema nervioso y el corazón, lo que puede ser peligroso para quienes desconocen su estado cardiovascular real, especialmente bajo el esfuerzo físico.
La moderación es la regla de oro. El riesgo de sobrehidratación es real y puede producir arritmias cardíacas. Ingerir cantidades excesivas de sodio y potasio (superando el volumen normal de sangre) es especialmente riesgoso para pacientes hipertensos mal controlados o con cardiopatías no diagnosticadas.
Aunque no hay que tenerles miedo, indica, no sustituyen en nada al agua y es necesario consultar con especialistas para su consumo. “Ante cualquier duda, la prioridad debe ser siempre acudir con un experto”.— PABLO MAY PECH
