Fernando Ojeda

Fernando Ojeda Llanes (*)

En el mes de febrero se cumplió un año de encierro y angustia debido a la infame pandemia que todos hemos sufrido.

El cierre de las empresas, la continua cuarentena para todo ser humano que ya debería tener otro nombre porque son más de 40 días, por el momento 365 en un año. Cuarentena viene del latín “cudraginia” y hace referencia a un período de cuarenta días que era el tiempo de aislamiento al que eran sometidos los sospechosos de haber contraído peste negra en el siglo catorce, se creía que era el tiempo en el que se manifestaba la enfermedad.

Hoy en día el término solo hace referencia a la práctica de aislamiento y no precisamente a la duración, puede durar tanto como las autoridades de salud consideren necesario para evitar la propagación de una epidemia.

El resultado de esto ha sido abrumador y desgastante para personas y empresas. Empresas han cerrado y no han logrado recuperarse, personas han perdido sus empleos, familias se han quedado sin ingresos y la han pasado en espantosa miseria, amigos y parientes que, habiéndose resguardado todo un año, por una leve salida contrajeron el virus y tuvieron que ser entubados en los hospitales, algunos no lograron sobrevivir, la muerte aún ronda nuestros ambientes. No sabes por donde te atacará el bicho.

En lo personal he sido bendecido porque la he librado por el momento, pero en una ocasión que asistí a una reunión, al día siguiente tuve que hacerme la prueba anti covid porque dos de los asistentes tenían la enfermedad, en fin, el bicho continúa por todos lados.

Indudablemente que en esta pandemia que es como una guerra, ha habido héroes y muchos, tales como los médicos de todo tipo de especialidad, personal de enfermería, prestadores de servicio público y nosotros mismos, —ciudadanos—, pienso que somos los más heroicos, porque después de toda una vida de entrar y salir de casa, asistiendo a todo tipo de lugares, más de un año hemos quedado encerrados —somos pues héroes— y lo más importante, no hemos contagiado a otro prójimo.

Llegó la vacuna, aunque sea por etapas, pero muchos de la edad madura ya la tenemos y es indudable que en la ciudad de Mérida ha habido una extraordinaria organización de personal médico y servidores públicos que con toda cortesía y magnífica logística han sabido vacunar las pocas dosis que se han recibido, pero con gran eficiencia.

Pero no he escuchado ni en redes sociales, ni en televisión, ni en algún lado a la verdadera heroína, quien descubrió la vacuna que nos está inmunizando, tengo los datos de una persona aunque es indudable que miles de investigadores han luchado por sacar el medicamento anticovid, en alguna ocasión la mencionó el periódico español “El País”.

Se trata de Katalin Karikó, una mujer que nació en una pequeña ciudad de Hungría y que creció en una humilde casa de adobe, sin agua corriente ni electricidad; sin embargo, ante todo embate, el día de hoy es una de las científicas más importantes del mundo.

Lo que ha descubierto ha sido fundamental para hacer posible las vacunas principales que nos están sacando de la pandemia. Relata que su padre era carnicero y le gustaba verlo trabajar en las vísceras y corazones de los animales, de esto nació su razón de ser científica. Después de estudiar en Hungría se fue a los Estados Unidos para hacer el doctorado, hace más de treinta años hizo increíbles descubrimientos para hacer tratamientos y vacunas basadas en la molécula ARN que es ácido ribonucleico, según términos médicos, es una molécula similar al ADN, pero de una cadena más sencilla.

Su descubrimiento fue rechazado en muchas ocasiones y solo por su paciencia y pasión como investigadora le hizo salir adelante.

En el año 1997 un encuentro de Katlin con el Dr. Inmunólogo Drew Weissman, le hicieron trabajar juntos y desarrollar una solución que permitió que el sistema inmunológico no reconozca el ARN sintético, este hallazgo se publicó en 2005 y suscitó comentarios positivos, continuaron con sus investigaciones y lograron situar en el ARN una serie de nanopartículas que es una especie de revestimiento que evita que se degrade demasiado rápido y facilitar su entrada a las células.

Gracias a todo esto que famosos laboratorios han podido responder para desarrollar la vacuna anticovd 19. Tanto Katlin Karikó como Drew Weissman apuntan al premio Nobel después de tantos años de trabajo constante.

Gracias a los primeros trabajos de Katlin Karikó , la vacuna anticovid pudo desarrollarse en menos de un año. Para información solo la vacuna de la tifoidea se llevó 16 años de investigación, se inició en 1880 y se aplicó en 1896.— Mérida, Yucatán.

ferojeda@prodigy.net.mx

Doctor en investigación científica. Consultor de empresas

 

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