El poder de ejemplo
Fernando Ojeda Llanes (*)
En mis largos años recorridos he conocido a cantidad de personas y ganado muchos amigos, cada uno con su propia forma de ser, una gran parte del recorrido fue en el escultismo, que en lo personal formó la parte fundamental de mi vida, el modelo de su enseñanza es “aprender haciendo”, desde cómo hacer un nudo y acampar hasta aplicar los valores.
Recuerdo que cuando se celebraba el día de San Jorge —23 de abril— se hizo en una ocasión lo que se denominó “El hombre perdido”, consistía en que en la Plaza Grande de Mérida y dos cuadras a su alrededor, se tenía a una persona, comúnmente vestida que los scouts ignoraban su identificación y lo debían identificar, para hacerlo tenían que platicar cuando menos diez minutos con cada persona visible hasta dar con el asignado.
Cada joven scout tenía que explicar los objetivos escultistas y cómo vivía sus valores humanos, requisito para que la persona —de ser la asignada— le entregara una estrella que le acreditaba para recibir un trofeo. De esta forma el scout hacía un repaso real de su vida y al término del evento se hacían reflexiones al respecto de los valores humanos. Extraordinaria forma de aprender haciendo.
Quise escribir lo anterior porque en forma sistemática un gran amigo sacerdote, el padre Hugo Antonio Gómez de la ciudad de Tulpetlac me envía una serie de escritos con bellas reflexiones, a continuación transcribo la que recibí el miércoles pasado:
“No digas no puedo ni en broma…porque el inconsciente no tiene sentido de humor…lo tomará en serio…y te lo recordará cada vez que lo intentes…Abre tus brazos al cambio…pero no dejes de lado tus valores…Al final no son los años en tu vida lo que cuenta…es la vida en esos años…Alguien está sentado a la sombra de hoy porque alguien plantó un árbol hace mucho tiempo…Amaré la luz que me muestre el camino…sin embargo…voy a soportar la oscuridad porque me muestra las estrellas…Aunque supiera que mañana el mundo se va a desintegrar… todavía pensaría a quien ayudar a salvarse… Cada santo tiene un pasado y todo pecador tiene un futuro…esto me conforta y me reanima…Cómo podrías renacer sin antes haber quedado reducido a ceniza… solo de ahí se surge con fuerza…Cree en ti mismo y todo lo que eres…Reconoce que hay Alguien dentro de ti que es más grande que cualquier obstáculo…y ése Alguien sin duda es Dios, el amigo que nunca falta…”.
Estas palabras en cada grupo nos hace reflexionar de una manera inmediata, es lo fantástico de este escrito, es en serio que cuando uno responde a una petición: “no puedo”, la negación es una propia revisión de conciencia, debemos negarnos a lo malo o ilícito, pero por lo general lo que nos solicitan es algo relacionado con el bien y el que hacer, la respuesta va en relación a nuestro tiempo, el tiempo es relativo, depende mucho de nuestro propio dominio temporal.
El cambio hay que aceptarlo, todo tiene una forma de ser, esta pandemia que nos agobia desde ya cerca de dos años modificó al mundo y a nosotros mismos, cambió nuestra estructura emocional, costumbres y rutinas, la forma de hacer negocios, de entrar o salir, de soledad, pero muy sabio entender que nuestros valores deben permanecer intactos y crecer, transmitir nuestro amor al prójimo, ahora hay muchos que nos necesitan.
La sombra que nos da un árbol que fue sembrado por alguien que ama la naturaleza, este es un gran ejemplo, nuestro medio ambiente degradado no solo por la destrucción de valores en el ser humano, sino en la propia naturaleza, los fenómenos atmosféricos cada vez más agresivos debido a la falta de respeto que se tiene a nuestro bello planeta lleno de verdor, mares ríos, fauna y flora; ahora lleno de basura por todos lados, emisión de gases tóxicos y más, no ha de existir planeta tan bello como el que Dios nos dio.
Reconocer que tenemos a alguien dentro de nosotros es lo que nos hará felices, solo Dios en nuestro interior puede brindarnos el camino hacia El mismo, ya olvidemos el ayer que es tiempo pasado, vivamos intensamente el presente e indudablemente el futuro será reconfortante.
No perdamos de vista que si transmitimos con nuestro propio ejemplo los valores humanos, éstos trabajarán por sí mismo y se dará como consecuencia un mundo mejor. ¡Adelante, vivamos con intensidad y pasión este nuevo cambio!—Mérida, Yucatán
ferojeda@prodigy.net.mx
Doctor en investigación científica. Consultor de empresas
