Freddy Espadas Sosa
Freddy Espadas Sosa

El combate contra la pobreza

Nada les embona a los adversarios y críticos viscerales de la 4T.

Si el presidente Andrés Manuel López Obrador no viaja al extranjero a reuniones de alto nivel y envía en su representación al canciller Marcelo Ebrard, lo acusan de estar desconectado de la problemática mundial; pero si el jefe del Ejecutivo federal va a Nueva York a presidir el Consejo de Seguridad de la ONU y aborda en su discurso los lacerantes problemas que afectan a cientos de millones de seres humanos y, peor aún, se atreve a proponer un plan global para atender el hambre, la pobreza y el subdesarrollo, luego luego lo tunden en los poderosos medios que controlan para descalificarlo burdamente y tildarlo de ingenuo, iluso o pretencioso.

Antes de continuar con el mensaje de AMLO en la ONU, quero dejar por sentado que discrepo de algunas de las formas en que se conduce el Presidente. Igualmente he expresado en este espacio mi desacuerdo con ciertas decisiones que se han adoptado sobre política pública, y que han terminado por perjudicar a sectores vulnerables de la sociedad.

Como ejemplo de lo arriba señalado, destaco que la utilización de tiempos excesivos en las mañaneras representa un dispendio en razón de que dichos tiempos pueden utilizarse con mayor fecundidad en las complejas tareas implicadas en el arte de gobernar, máxime si se pretende ampliar y profundizar los cambios que viene impulsando el gobierno de la 4T.

De igual forma, nunca estuve de acuerdo en retirar las transferencias a las estancias infantiles, bajo el estigma generalizado de que todas eran corruptas. Conozco a muchas de ellas que trabajaban y aún operan con verdadero estoicismo para atender a cientos de hijas e hijos de trabajadoras y trabajadores pertenecientes a los estratos populares de la sociedad. En lugar de mejorar su fiscalización, se prefirió tirar el agua de la bañera con todo y niño, como se dice en el argot popular.

Por lo demás, he expresado en diversos espacios mi simpatía por los cambios legislativos trascendentales que se han aprobado e implementado en diversos rubros de nuestra vida pública.

También estoy de acuerdo con la reorientación sustancial de la política educativa y con el redireccionamiento del presupuesto federal para apuntalar los grandes programas sociales en favor de amplios sectores vulnerables de la población.

Desde esta postura crítica, quiero ponderar como histórico el mensaje pronunciado por AMLO en la ONU, el cual ya comenzó a tener diversos impactos en la comunidad internacional.

Nadie en su sano juicio puede estar en desacuerdo con los pasajes claves del mensaje presidencial, por ejemplo cuando se afirma que el principal obstáculo para el ejercicio del derecho a una vida libre de temores y miserias “es la corrupción en todas sus expresiones: los poderes transnacionales, la opulencia y la frivolidad como formas de vida de las élites; el modelo neoliberal que socializa pérdidas, privatiza ganancias y alienta el saqueo de los recursos naturales y de los bienes de pueblos y naciones”.

Igual de contundente resulta la dura realidad expuesta en este párrafo: “Estamos en decadencia porque nunca antes en la historia del mundo se había acumulado tanta riqueza en tan pocas manos mediante el influyentismo y a costa del sufrimiento de otras personas, privatizando lo que es de todos o lo que no debe tener dueño; adulterando las leyes para legalizar lo inmoral y desvirtuando valores sociales para hacer que lo abominable parezca negocio aceptable”.

Poniendo como ejemplo la injusta distribución de la vacuna anti Covid en el mundo, AMLO señaló que esta terrible circunstancia sólo ilustra que “en el mundo actual la generosidad y el sentido de lo común están siendo desplazados por el egoísmo y la ambición privada; el espíritu de cooperación pierde terreno ante el afán de lucro y con ello nos deslizamos de la civilización a la barbarie y caminamos como enajenados, olvidando principios morales y dando la espalda a los dolores de la humanidad”.

Pero el dolor de estómago de los recalcitrantes adversarios de AMLO aumentó inconmensurablemente cuando el Presidente planteó que México presentará a la Asamblea General de la ONU un Plan Mundial de Fraternidad y Bienestar, cuyo objetivo es garantizar el derecho a una vida digna a 750 millones de personas que sobreviven con menos de dos dólares diarios.

AMLO propuso que dicho Plan podría financiarse mediante tres fuentes: una contribución voluntaria anual del 4 por ciento de sus fortunas por parte de las mil personas más ricas del planeta; una aportación similar de las mil corporaciones privadas más importantes por su valor en el mercado mundial y una cooperación del 0.2 por ciento del PIB de cada uno de los países integrantes del Grupo de los 20. Señaló que de cumplirse esta meta de ingresos, el fondo podría disponer anualmente de alrededor de un billón de dólares.

Sostenemos que a los acérrimos adversarios de la 4T no les cabe en la cabeza que un “pueblerino venido de las tierras del Edén” e investido como Presidente por más de 30 millones de hastiados electores se haya atrevido a decir grandes verdades en la máxima tribuna mundial y, menos aún, que haya propuesto un plan global para atemperar la terribles calamidades que padecen millones de seres humanos en amplias regiones del orbe.

¿Es utopía o ingenuidad lo planteado por el Presidente a todo el mundo? Estamos ciertos que más temprano que tarde sus palabras tendrán un alto valor premonitorio ante los preocupantes escenarios de crisis social que pueden presentarse en caso de que no sean escuchadas las pertinentes recomendaciones hechas en la sede de la ONU. Al tiempo.— Mérida, Yucatán.

canek_1999@yahoo.com.mx

Doctor en Educación. Director de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán

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